martes, abril 01, 2008

RESONANCIAS DE LA CHARANGA Y EL SON














Resonancias de la charanga y el son

Pedro de la Hoz
cult@jrebelde.cip.cu

Diez años atrás llegó a La Habana un avispado marfileño, Daniel Cuxac, propietario de una cadena de distribución de música grabada. No era su primer viaje a la Isla, pero en aquella oportunidad venía con el mandato expreso de entregar a Pancho el Bravo un Disco de Oro por las ventas milenarias de sus fonogramas en los países ribereños del Golfo de Guinea.

¿Pancho el Bravo? ¿Dónde localizarlo? ¿Qué se hizo? ¿Se trataba del músico o de aquel memorable vino argelino rebautizado con el sobrenombre del mítico director de charangas por el golpe fuerte a su paso por la garganta? Fue difícil para los funcionarios de la Televisión Cubana, con los que Cuxac mantenía contactos comerciales, ubicar al flautista. En los 90, Alberto Cruz, nombre real de Pancho, había dejado de estar en la cresta de la ola en nuestro país, después de haber sido un príncipe de las fiestas populares de los 60, cuando el estilo charanguero que llamó tira-tira pegó en los bailadores por el timbre peculiar de los movimientos al unísono del piano y las cuerdas.

En África, sin embargo, la orquesta de Pancho el Bravo seguía y sigue dando la batalla. No se trata de algo único. El caso más emblemático de permanencia en el gusto de millones de africanos es el de la Orquesta Aragón.

Por estos días, la agrupación que dirige Rafael Lay Bravo sirvió las delicias de los bailadores de Abidjan, Costa de Marfil. En el Festival de Jazz que cerró en febrero en el parque Adjamé, espacio muy concurrido de la capital marfileña, lo que menos hizo la gente fue escuchar jazz; lo máximo, escuchar y mover el cuerpo con temas como Guajira con tumbao, El bodeguero y Cachita.

El disco Aragón on route, que hace un par de años grabó para el sello francés Lusáfrica, vendió miles de copias durante los conciertos, al igual que está sucediendo en Benin, Nigeria y Guinea, donde la orquesta cubana ha presentado a lo largo de marzo. Hace unos días, su presencia en Conakry era anunciada por la prensa local como “el desembarco de la mítica Aragón”, y uno de los más prestigiosos comunicadores de la capital guineana, Sanasa M. Camara, anticipaba el acontecimiento como “el encuentro con una orquesta que retoma los clásicos de la charanga y logra un perfecto equilibrio con la música actual”.

Es de larga data el anclaje de la Aragón en el gusto de los africanos, pues se remonta a discos escuchados desde la década de los 50. En Brazzaville no conciben un carnaval sin la presencia de su música, mientras en Senegal, después de décadas de protagonismo, mantienen intacta su popularidad.

La relación de la Aragón con este último país merece una mirada particular. La orquesta cubana ha influido de manera decisiva en el desarrollo de la música popular contemporánea senegalesa. Hija de la agrupación que nació en Cienfuegos en 1939, lo es la Orquesta Baobab. Desde que irrumpió en la escena senegalesa en 1970 se convirtió en un suceso, primero a nivel de las élites ilustradas de Dakar y más tarde en todo el país y a escala popular.

Tanto su color orquestal como sus arreglos, en una primera época, reproducían el perfil de la Aragón. Con el paso del tiempo su repertorio se fue enriqueciendo con una fusión del toque charanguero con melodías y giros de las culturas musicales populares del país. Lo curioso era que no había violines ni flauta en la formación, sino guitarra, contrabajo, saxofón y percusión. Pero en sus primeros discos se hacía demasiado evidente que la manera de abordar lo que llamaban son afrocubano pasaba por la marca heredada por Rafael Lay Apesteguía y Richard Egües. Incluso, cuando a mediados de los 80 su director, el saxofonista Baro N’ Diaye, quiso experimentar con la introducción de tambores folclóricos, la gente dejó de seguir a Baobab y esta se desintegró.

Nick Gold, el mismo productor que desde World Circuit promovió el fenómeno Buenavista Social Club, contribuyó a rearmar a Baobab en el 2002, con su sonido original que volvió a conquistar al público tradicional y sumar nuevos auditorios. Para apuntalar el relanzamiento se organizaron conciertos en los que compartieron el escenario con la Aragón.

No deja de llamar la atención el hecho de que en el resurgimiento de Baobab estuviera implicado Youssou N’ Dour, una de las luminarias internacionales de la música senegalesa. Este había saltado a la fama como puntero del mbalax, cuyo momento de mayor furor había coincidido con la baja y la desintegración de Baobab.

El mbalax, al estilo N’ Dour, volvía sus pasos sobre la tradición de los griots (juglares de África occidental) confrontada con los enérgicos ritmos urbanos. Pero tenía también mucho que ver con los ecos de la asimilación africana del son cubano. De ahí que, a fin de cuentas, fuera congruente la presencia de N’ Dour en el renacimiento de la orquesta senegalesa.

Pero si se trata de rastrear la reproducción del modelo charanguero, tanto en formato instrumental como en repertorio, la experiencia más ilustrativa es la orquesta Maravillas de Mali. Hasta el mismo nombre lo dice: su director, Boncana Maiga, flautista, becado en Cuba, se fijó en Maravillas de Florida. Aunque, a la larga, puso a sonar su banda como la Aragón.

Boncana Maiga

Cuando Boncana Maiga llega del abidjan para pasar algunas semanas en
París, él no tiene tiempo que perder. Su rutina diaria es determinada por una corriente de sesiones, una detràs de otra del estudios de grabaciòn.
Desde el principio de ese verano, él personalmentel ha supervisado la grabación de tres álbumes, todas producciones propias, entre las cuales un álbum instrumental que dibuja su abundancia y experiencia musical, experiencias de las cuales pocos otros musicos africanos han gozado.

Maliano de origen. Boncana Maiga se trasladò a Gao desde pequeño. Criado en Niger, terminò su educación secundaria en Niamey. Fuè aquí que comenzó a tocar música en 1958. En sus propias palabras: "en aquella 'epoca, la gente decía que los músicos eran populares entre las muchachas, asì que aprendía tocar el banjo y comencé tambièn a tocar música cubano como todos ".
Con un saxsofòn prestado, aprendió a leer música antes de montar su primer sexteto, con el cual hasta tango llegò a tocar en las barras de hoteles. En 1962 el grupo se fue de viaje por Malí, tocando en cada esquina y barrio llegando hasta Bamako.
Cuando estaban listos para volver a Niger, las autoridades locales los detuvieron. Bajo pretexto que Boncana era un maliano, confiscaron su pasaporte junto con lo de los mienbros de la banda . Repentinamente se encontraron pegados en Gao, alistado por el ministerio de las finanzas como la orquesta local.

Un año más tarde, Boncana Maiga fuè favorecido con una beca para ir a estudiar a Cuba, otorgada por el gobierno. Partiò para la Havana en Diciembre del ` 63 .
Una vez en Cuba, no se habia recuperado del cansancio del largo viaje, cuando cae en la proxima sorpresa de su vida.
Mirando television, ve por primera vez la Orquesta Aragon en presentaciòn , y ¡el talento del flatuista Richard Egues lo seduce de manera fulminante y en ese momento decide cambiar radicalmente el saxofòn en favor de la flauta!.

Era en La Habana que Boncana adquiriría mucha de su amplia y diversa experiencia
Musical. Aquì estudiarìa polifonìa, dodecafonìa e incluso dirección de orquesta, mientras que simultáneamente con todo esto crea el grupo ' Las maravillas de Malí ', con algunos paisanos y compañeros cubanos.
Se enpeñarìa en registrar un allbum en el ` 67, antes de iniciar el viaje de regreso a Mali. . Por esta epoca Maiga comenzaba a perder nexo con su Malí nativo, a donde solo volvería eventualmente en 1973 y no obstante solamente de manera efímera.

"Rendez-vous chez Fatima" (reunión donde Fatima) ,una
canción grabada con Las Maravillas de Malí, fuè un exitazo en Africa y el golpe que le producirìa el boleto de transbordo a Abidjan.
Este serìa el inicio de su carrera en Costa de Marfil.

Dos años después, Boncana fundó un trío para acompañar a jóvenes talentos en la TV., convirtiéndose muy pronto en el director de la Orquesta de la Televisión Marfileña, posición que ocuparía hasta 1997. Luego comenzó a frecuentar los estudios por encargo de las compañías de grabación, grabando música Cubana con Jhonny Pacheco y Roberto Torres, tanto en París como en Nueva York.

Boncana Maiga dio un giro hacia la música africana relativamente tarde en su carrera. El cambio sobrevino en Paris en 1985. Fue invitado a tocar con la orquesta de Rido Bayonne, escogió algunas canciones africanas que había grabado antes sin mayor relevancia. El éxito fue inmediato. Al año siguiente grabaría "Marietou", un éxito que puso a bailar al África entera, y por el cual le otorgarían las Maracas de Oro por experimentación musical.

Desde entonces, Boncana Maiga ha trabajado en la dirección musical y arreglo de álbumes de una gran cantidad de estrellas que incluyen a Nahawa Doumbia, Kasse Mady, M'Pongo Love, Sam Mangwana, Aicha Koné, Alpha Blondy, Pierette Adams, Aima Koita y por supuesto Africando, que le dio renombre internacional. También ha compuesto números para el cine como "Bal Poussiere ". Hoy en día Boncana esta descansando en Abidjan y se toma el tiempo considerando proyectos futuros. Cuando no compone para él mismo, hacerlo para otro es su mayor placer.














1 comentario:

Salsero dijo...

Saludos mis Compatriotas Caleños.

Vivo en Bogotá y tengo una pequeña coleccion de nuestra amada salsa. Me gustaria poder contactarme con ustedes.

Gracias

chiripa@hotmail.com