viernes, febrero 17, 2006


HOMENAJE AL GRANDE DE RAY BARRETO QUIEN MURIO HOY, DESPUES DE ESTAR HOSPITALIZADO POR UNA ENFERMEDAD EN SUS VALVULAS CORONARIAS

SAN JUAN.— El percusionista puertorriqueño Ray Barretto entró hoy, viernes, en estado "bastante crítico" tras llevar hospitalizado más de dos semanas por problemas cardiacos y respiratorios.
Fidel Estrada, portavoz de la familia, dijo que el llamado "Rey de las manos duras" se mantiene entubado en la sala de cuidados intensivos del Valley Hospital de Nueva Jersey.
"El maestro Ray Barretto ha entrado en una condición bastante crítica, fue puesto en un ventilador y las expectativas siguen siendo reservadas", sostuvo Estrada en declaraciones escritas.
Contrario a ocasiones anteriores, el portavoz rehusó hacer declaraciones adicionales.
Sólo añadió: "Cualquier cambio en su estado de salud se informará", y pidió a los seguidores del conguero continuar con sus oraciones y cartas de apoyo.
Barretto tuvo que ser sometido a tratamiento de diálisis esta semana tras padecer problemas renales luego de ser intervenido quirúrgicamente para corregirle una hemorragia interna.
El artista, de 76 años, tuvo que ser operado el domingo debido a que se le abrió una de las cuatro arterias a las que se le colocaron desvíos coronarios hace ya dos semanas.
Barretto, nominado al Grammy en la categoría del jazz latino con la producción "Time Was, Time Is", fue hospitalizado tras un ataque de asma a su regreso a su hogar en medio de una nevada. Posteriormente, su cuadro de salud se complicó con una neumonía.
DESAFORTUNADAMENTE SE NOS FUE Y QUEDA EL SABOR AGRIO DE QUIEN VE PARTIR A ALGUIEN QUE LLEVAMOS EN NUESTRO CORAZON Y CUYA MELODIA NOS LEVANTO EN LAS ACERAS Y ESQUINAS DEL BARRIO ESA ESENCIA DE PERTENENCIA AL BARRIO, A PUEBLO, VAMOS RAY !! A DARLE DURO EN EL CIELO !!!!





Quizás por que se ha escrito mucho acerca de ese periodo épico de la década de los sesenta ó quizás por que “mucha agua pasó bajo el puente” durante ese tiempo y queremos explicarnos los acontecimientos que se desataron en la década siguiente; y quien sabe por cuantas razones más es que nos atrae escuchar a los músicos de esa época (al menos a los salseros de corazón). Ray "manos duras Barretto", un congero mayor, entra en esta parte de la saga. Se han escrito libros, todo tipo de cronologías, y documentales de la época (los ses
entas), pero siempre desde la perspectiva de las más influyentes corrientes de opinión, las de la modernidad occidental. Y la mayoría de las veces se ha documentado desde el punto de vista político y social: el soul, el rock, las drogas y la guerra de Vietnam. Pero nadie daba cuenta de la versión de los latinos, la de los “otros”, los que estaban inmersos en los márgenes de esa modernidad occidental, intentando abrirse paso, en las grandes urbes como lo es New York. Y aquí es donde aparece este músico, Barretto hablándonos desde esa “otredad”. Sus grabaciones nos aclaran como fue la sonoridad de esa época de transición para los latinos, los que estaban entre la Marilyn Monroe y Yury Gagarin, entre los Beatles y los Doors. Barretto junto a otros músicos fue uno de los pioneros del boogaloo (definido como el soul latino) y resulta que todos ellos fueron también percusionistas… Joe Cuba (quien ya en el 1964 grabo El Ratón con Cheo Feliciano), Willy Bobo (1934) autor de Evils Way interpretado por Santana y Mongo Santamaría (1922). Claro que todos ellos y él especialmente, son mucho más que eso (que el boogaloo) y por consecuencia ni a Barretto ni a los demás se les puede encajonar solo en este estilo. Partiendo con su formato original de Charanga cubana (violines y flauta traversa) desata sus descargas en temas como “Trompeta y Trombón” y “Descarga criolla” , dejando bien en claro su escuela jazzística previa y el haber compartido con otros músicos latinos de la talla de Tito Puente (se dice que estuvo en su banda sustituyendo a Mongo Santamaría, desde el 1957 al 61). Siempre moviendose entre el latin jazz y el ritmo de pachanga, incluso incursiona en la psicodelia, dando a su carrera una experiencia extraordinaria.
Si consideramos que parte con un formato que había sido propio de conjuntos que tocaban danzones y cha-cha-chá (heredados de Israel Cachao López) y llega a la psicodelia, manteniendo el impacto ritmico es como para… sentarse a escucharlo (algo también imposible porque el resultado es intensamente bailable). Pero sigue Barretto, después en los setentas con sangre nueva, son temas como "Indestructible", “Que viva la música” y “La Pelota” los que hacen las delicias de los bailadores de paso bravo y los principales grupos que presentan sus coreografías en los congresos de salsa por el mundo ya en pleno inicio del siglo veinte y uno!. Sin ir más lejos, aquí mismo, en Santiago, en el congreso internacional de la salsa (Octubre 2003) el tema-emblema del evento fue “La Pelota” de este Ray Barretto, un Rey de las manos duras. No más preámbulo y paso a mostrar una ficha biográfica aparecida en el libro “La salsa, orgullo de barrio” de Enrique Romero (Ed. Celeste, año 2000, pág. 113) que incluye una discografía para quienes quieran adquirir las obras que más llamen su atención:
“ Conocido en el ambiente como “el rey de las manos duras”, este nuyorican nació en Brooklyn el 29 de abril de 1931, y ya de mayor, como dice su famosos “watusi”, mide 7 pies y pesa ciento sesenta y nueve libras. Con cincuenta años de carrera artística en sus manos, Ray Barretto ha transitado de forma destacada, por el jazz, el R & B, la pachanga el boogaloo y la salsa. También ha tenido incursiones fugaces en le rock y en la llamada salsa romántica, pero en lo que no ha variado nunca es en su especialidad instrumental, la percusión mayor ejecutada sobre el set completo de tumbadora, quinto y conga.
Desde que empezó a interesarse por la música, la vocación de Barreto se volcó en la percusión. Admirador de Chano Pozo y Tata Guines, por la parte cubana, y de Count Basie y Duke Ellington por la parte jazzística, Barreto se dedico al estudio del tambor a la vez que asistía a cuanta Jam Session se organizaba en los clubes nocturnos del Bronx. En estas descargas se empapó a fondo del lenguaje del jazz que, unido a su temperamento latino, le permitió tocar en sus inicios con varios de los jazzmen más importantes, entre ellos Charlie Parker, Max Roach y Art Blakey. Con esta tremenda escuela en su curriculum, tocó y grabo, posteriormente, con Dizzy Guillespie, Herbie Mann y Chick Corea. Su carrera netamente latina la desarrollo en las orquesta de José Curbelo y Tito Puente, hasta que decidió montar su propia orquesta hacia 1960.
Es la hora de la pachanga y su primer elepé se tituló "Pachanga with Ray Barretto". Con esta formación, grabaría dos discos más en el sello Riverside. Para entonces, Barreto ya era suficientemente conocido en el ambiente, formó la Charanga Moderna, una orquesta típica aumentada con trompeta y con el instrumento que empezaba a imponerse en la sonoridad del barrio, el trombón. En la Moderna grabó piezas memorables, como “Descarga criolla”, “Trompeta y trombón”, “Rareza en guajira”, “Descarga del Barrio”, “Fuego y pa’lante”, “Salsa y dulzura”, y el tema que le catapulto, “El Watusi”, una composición que anunció el advenimiento, pasión y muerte del boogaloo. El “Watusi” logró por primera vez en la historia de la música latina vender más de un millón de copias, pero este éxito trastocó de forma significativa la carrera de Ray Barretto, que tuvo que fajarse a fondo para demostrar que una cosa era el “Watusi” y otra el caudal musical de Barretto. A mediados de los años sesenta, Barretto grabó 10 álbumes con Fania, destacando Que viva la música, Barretto y Tomorrow. Entre 1977 y 1980, ficho por el sello Atlantic y se alejó temporalmente de la salsa. Grabó tres discos en una onda más experimental, dentro del campo del latín jazz y el R&B, y regresó al sonido del barrio y la Fania con un elepé esencial: Rican Struction, uno de sus trabajos más elaborados. A partir de aquí, participó en todo el engranaje de la Fania Records y grabó, hasta principio de los noventas, una docena de elepés de factura irregular. La crisis y la decadencia del movimiento salsero le hicieron volver a los fueros del latín jazz,

HOMENAJE A UN GRANDE, PAZ EN SU TUMBAPor LICORERA LA ZODIAC Barretto, Ray - JazzTraducido por Louder Vanga, Ph.D. Barretto nacíó el 29 de abril de 1929, en el barrio de Brooklyn de la Ciudad de Nueva York, de padres puertorriqueños. Conocido por sus muchos años como un prominente director de bandas latinas, su carrera en la música comenzó verdaderamente como un intérprete de estudio en la conga para sesiones de grabaciones de jazz. El fue criado en los ghettos latinos de Harlem Oriental y el Bronx , en un ambiente llenó de la música de Puerto Rico pero con un amor por las bandas de swing de Ellington, Basie y Goodman. El escapó del ghetto uniendose al Ejército de los Estados Unidos cuando tenia 17 años de edad, pero él no escapó de la música. Influido por una grabación de Dizzy Gillespie, Manteca , con el conguero Chano Pozo. El fue entusiasmado y él supo entonces que su llamado era llegar a ser un músico profesional. Barretto se sentó en unas sesiones de jam en el Orlando, un club del jazz de los GI (soldados) en Múnich, Alemania. Después del servicio en el ejército en 1949, él volvió a Harlem y se enseñó a tocar los tambores. El primer trabajo regular de Barretto fue con el Eddie Bonnemere Latin Jazz Combo. El entonces pasó a tocar por cuatro años con el director de banda/pianista cubano José Curbelo. En 1957, Barretto entonces reemplazó a Mongo Santamaria en la banda de Tito Puente, con la cual grabó su primer álbum: Dance Mania. Después de cuatro años con Puente, el se convirtió en el percusionista más buscado en la escena próspera de la música en la Ciudad de Nueva York. El asistió a las sesiones de jam con artistas tan notables como Max Roach, Charlie Parker, la Art Blakey y otros gigantes del jazz. El grabó también con Sonny Stitt, Lou Donaldson , Red Garland, Gene Ammons, Eddie Lockjaw Davis, Cannonball Adderley , Freddie Hubbard, Cal Tjader, Dizzy Gillespie, y otros. Barretto obtuvo su primer trabajo como un director de banda en 1961 cuándo Orrin Keepnews de Riverside Records, le pidio que formara un grupo de charanga para una grabación. Keepnews estaba familiarizado con el trabajo de jazz de Barretto y la colaboración tuvo como resultado el álbum Pachanga With Barretto. Esto fue seguido por el latín jam Latino en 1962, en el cuál Barretto fue acompañado por José Chombo Silva en el saxsofón tenor y El Negro Vivar en la trompeta. En 1962, Barretto lanzó el álbum Charanga Moderna. El track El Watusi alcanzó los Primero 20 en el pop chart en los Estados Unidos en 1963 y se convirtió en oro. Sus próximos ocho álbumes entre 1963 y 1966 golpearon alrededor en varias direcciones y eludieron consistentemente el éxito comercial. El mérito musical de algunos de sus ha grabaciones de este período no se apreciaron hasta años después. Su fortuna cambio cuando firmó con Fania Records en 1967. El dejó los violines por una de all brass frontline e hizo la R&B- and jazz-flavoured Acid, que le ganó mayor popularidad entre las audiencias latinas por primera vez. Los próximos nueve álbumes de Barretto en Fania entre 1968 y 1975 eran cada vez más exitosos. En 1972, con la Orquesta de Ray Barretto él grabó el álbum muy popular e importante Que Viva La Música. El siguiente año él grabó muchas canciones de compositores cubanos en el álbum Indestructible. El único retrasó fue tarde en 1972 cuándo Adalberto Santiago, su vocalista desde 1966, y cuatro otros miembros de la banda, se fueron a fundar la banda Tipica 73 . Quizás su obra maestra es el álbum, canción exitosa Carnaval, en 1972, incluyó la Cocinando Suave y Summertime. Su álbum del 1975, Barretto, con los vocalistas Ruben Blades y Tito Gomez fue su más vendido hasta esta fecha. Contuvo el hit ganador de premio Guarare y se nombró para un Premio de Grammy en 1976. El fue elejido también como Mejor Tocador de Conga Del Año para los anos 1975 y 1976 en el pol anual de la revista Latin NY. ` Mientras tanto, Barretto se había cansado de las arduas presentaciones diarias en los clubes nocturno y sentía que los clubes suprimian la creatividad y no daban espacio para la experimentación. El era también pesimista, no creía que la salsa pura podría cruzar a una audiencia más amplia. En la Víspera de Año nuevo 1975, él tocó por última vez con su banda de salsa. Ellos continuaron bajo el nombre Guarare y lanzaron tres álbumes: Guarare (1977), Guarare (1979) y Onda Tipica (1981). Barretto pasó a organizar una banda de concierto orientada en la fusión. Se concerto un acuerdo entre Fania y Atlantic Records y la primera grabación en su sello nuevo fue Barretto Live: Tomorrow, una grabación de dos discos de su concierto exitoso en el Beacon Theater, Nueva York en mayo de 1976. Los álbumes de 1977 y 1978 de Barretto fueron sus ultimos con Atlantic. Sin embargo, él logró aun ganar los títulos de la revista Latin NY de Músico del año y Mejor Conguero Del Año en octubre 1977. Sin embargo, su banda de fusión resultó ser un fracaso comercial, debido a que tenia una mano herida y fue incapaz de tocar por un tiempo. En 1979 volvió a Fania y se reunió con Adalberto Santiago para producir Rican/Struction, un regreso a la salsa progresiva. El álbum fue un exito y le ganó los títulos de Album Del Año, el Músico Del Año y Mejor tocador de Conga de la revista Latin NY. Dos álbumes, Giant Force en 1980 y Rhythm of Life en 1982, presentaron la voz impresionante de cantante primario, Ray De La Paz (ex Guarare), y el joven talentoso trombonista Latino, nacido en Nueva York, Joe de Jesús. En 1983, Barretto se unió a Celia Cruz y Adalberto para hacer el sumamente exitoso Tremendo Trío!, que ganó un premio ACE (The Hispanic Association of Entertainment Critics of New York) como el Album de Salsa Del Año. El magnífico Todo Se Va Poder (1984) y Aqui Se Puede (1987) incluyó como lider vocal a Ray Saba. La segunda colaboración de Barretto y Cruz, Ritmo En El Corazón, lanzada a fines de 1988 y emitida en el Reino Unido bajo el sello Caliente en 1989, les ganó un premio de Grammy en 1990. El se unió a la onda de la salsa romántica con el débil Irresistible (1989), su última con la Fania. El 30 de agosto de 1990, para conmemorar su largo envolvimiento con ambas músicas de jazz y la latina, Barretto apareció con Adalberto y el trompetista puertorriqueño Juancito Torres en un concierto tributo titulado Las 2 Vidas De Ray Barretto (The Two Lives Of Ray Barretto) en la Universidad de Puerto Rico. El cambió a la Concord Picante para el set de jazz latino Handprints del 1991. Barretto ha sido un miembro de la Fania All Stars desde sus principio en 1968. A finales de los 1990 s estaba grabando con personas como Eddie Gomez, Kenny Burrell, Joe Lovano y Steve Turre. Sus grabaciones con estos artistas como New World Spirit + 4 en el 2000 fue uno de sus más finos proyectos en años recientes.

Entrevista a Ray BarrettoPor Maya Roy26 de Mayo 2005 Maestro, leyendo las notas que acompañan su CD 2005 Time was-Time is (O+ Music/Harmonia Mundi, OP109), se siente que su infancia de puertorriqueño pobre en los ghettos latinos de Nueva York a dejado huellas en su vida y marcado su compromiso con la música.Usted tiene completamente razón. La cuestión es: ¿cómo utilizar esa experiencia, esos dolores que uno aguanta y guarda en el corazón, esas experiencias inolvidables, sean positivas o negativas, como transformarlas en música que refleje la vida de una persona? El sufrimiento que pasé en mi juventud no fue solo por ser puertorriqueño, porque en definitiva, en cualquier instante de la vida, lo peor para uno es ser pobre. Pero ser latino en un tiempo en lo cual el racismo era muy fuerte era doblemente difícil . Y con todo eso, la música fue mi salvación, como fue la salvación de mi madre. Ella tenía discos de artistas que yo escuchaba mucho en mi juventud, grandes artistas y cantantes que representan la cultura de Puerto Rico y de Cuba: inicialmente descubrí a Don Pedro Flores, Bobby Capó, Daniel Santos, José Luis Moneró, después a Machito, Arsenio Rodríguez, Miguelito Valdés… Toda esa gente formó la base para poder sobrevivir en ese medio, porque me ofrecían el placer que no encontraba en la vida normal. Al mismo tiempo descubrí la música norteamericana, porque mi mamá iba de noche a aprender el inglés; en ese tiempo no había radio hispana, después de las 6 de la tarde cortaban el radio y transmitían música de jazz, en particular las bandas grandes que estaban de moda como Harry James, Duke Ellington, Benny Goodman. Así que cuando mi mamá salía para la escuela, yo tenía la radio pegada al oído y escuchaba esa música. Así entré en la música latinoamericana durante el día y en el jazz durante la noche y fui adquiriendo el conocimiento de los dos géneros que siempre han formado la base de quien soy como músico. Y siempre me dijeron que mis arreglos en salsa reflejaban algo jazzístico, lo que hacía que mi orquesta sonara un poco distinto a las demás bandas. Cuando firmé con el sello Fania en 1967 y empecé con el conjunto, siempre decía a los muchachos al grabar: “Vamos hacer por lo menos un numerito que refleje algo de jazz en el LP –ya que en ese tiempo no existían los CD’s. Esa influencia del jazz distinguía nuestro grupo de otros como los de Johnny Pacheco o Willie Colón, que también formaban parte de la Fania.Usted menciona dos fuentes musicales que pocos percusionistas destacan, la danza puertorriqueña y los crooners. Así que ¿le fascinaba tanto el ritmo y el brillo de los metales como la dulzura de la melodía?Exacto. Yo siempre he sido melodista, la melodía me encanta, las armonías bonitas me encantan. Mi frustración es que…(risa) ¡fui percusionista en vez de ser pianista! Tengo la esencia del pianista en mi ser. Claro, tengo la fuerza de voluntad para meterle mano al tambor, pero en mi espíritu vive un cantante, un pianista que es parte de quien soy yo.Le dicen “El rey de las manos duras” por sus solos antológicos, pero ¿será el amor a la melodía que le da la sonoridad específica que le caracteriza tocando las congas?Siempre he tratado demostrar que la percusión también tiene aspectos melódicos que se pueden expresar tocando. Y después de todo, si el público se da cuenta que está escuchando una melodía envuelta en todos los golpes, se queda sorprendido, y eso hace el solo más interesante.En 1946, a los 17 años, usted entra al ejército de Estados Unidos y su unidad se estaciona en Alemania. ¿Había tocado música antes?Nunca. Me fui al ejército porque mi vida era una trayectoria totalmente perdida, no sabía lo que quería hacer, el sufrimiento que causa la pobreza se presentaba diariamente… El ejército fue una manera de escaparme de todo eso. Una vez estacionado en Munich fue que escuché los primeros discos de bebop y que empecé a tocar.Usted empezó en el club Orlando donde los negros tocaban jazz con músicos europeos. Cuéntenos la famosa historia del banjo.(Risa) ¡Eso fue una inspiración del momento! Allí estaba un banjo viejo con cuerdas viejas, yo había escuchado a Chano Pozo a través de sus discos con Dizzy Gillespie, y tenía ese afán de tocar, de imitar a Chano. Cogí el banjo, subí a la tarima y me puse a tocar golpeando la caja. ¡Milagro que los músicos no me botaron de la tarima! Pero después me dijeron: “tu tienes talento, debes seguir y tratar de mejorarte”. Entonces cuando regresé a Estados Unidos, compré mi premier tambor y empecé a buscar cualquier sitio con música en vivo para mejorar mi técnica escuchando y mirando como tocaban los músicos, no en disco, sino en vivo. Así que… un día llegó Ray Barreto escuchando música, y otro día salió Ray Barreto músico, o sea músico aspirante! Y aunque odiaba la vida militar, pienso que esos tres años fueron los responsables de quien soy hoy en día.¿Cómo los grandes músicos de jazz que Usted frecuentaba en Harlem aceptaron a un latino tocando la conga?En aquella época existían clubes en Harlem de la 110 hasta la 155, cada noche había un club que presentaba descargas o sea jam sessions. Y cada noche se llenaba de músicos que querían tocar. Al principio, estaba un poco tímido, no sabía como me iban a aceptar, entonces le pedía permiso a los músicos y me decían: “Bueno, trépate”. . Pasó que ellos se sentían cómodos, conformes con mi forma de tocar, poco a poco fui cogiendo un poco de fama entre los músicos locales y se me hizo más fácil ir a los grandes jam sessions y ser aceptado. Un día, el representante de la casa disquera PRESTIGE, uno de los sellos más importantes de jazz, me escuchó tocando y me invitó a grabar con Red Garland, un gran pianista que tocaba con Miles Davis. Al otro día fui al estudio de Rudy Van Gelder, un ingeniero de sonido famoso, esa fue mi primera grabación profesional, un disco titulado Manteca, que era el disco que había escuchado con Dizzy Gillespie y Chano Pozo. Así entré en el camino para obtener un poco de renombre en el mundo del jazz. Al mismo tiempo me contaron que José Curbelo estaba formando nuevamente su conjunto y buscaba músicos jóvenes. Hice un ensayo con el, le gustó mi estilo y me quedé con su orquesta durante tres años y medio. De pronto me encontré tocando música bailable con José Curbelo y jazz con los jazzistas. Empecé a grabar jazz muy a menudo porque me empezaron a llamar Blue Note, Prestige, Riverside… ¡Estaba en mi gloria! Viviendo los dos estilos de música que me encantaban. Entonces, en el año 1957, Mongo Santamaría se fue de la orquesta de Tito Puente, me recomendaron a Tito, fui a tocar con el una noche en el Palladium, y Tito me dijo: “Vente mañana a la RCA”. Grabamos la primera sesión de Dance Mania, uno de los discos bailables más famosos de Tito. Entonces, empecé con Tito y me quedé casi cuatro años con su orquesta.¿Usted compartió la tarima con Charlie Parker?Fue una de las experiencias mas increíbles de mi vida. Charlie Parker estaba supuestamente programado para tocar en el Apollo Bar, un club que quedaba al lado del famoso Apollo Theatre, y llegó tarde. Muchos músicos habían venido a escucharle, porque en ese tiempo, el era la figura mas importante para todos los músicos jóvenes. Él no llegaba, y decidimos formar una descarga entre nosotros. Al fin llegó, pidieron que todos los músicos se apeen de la tarima, que ahora iba a subir Charlie Parker con su grupo. Todo el mundo se estaba bajando de la tarima, pero Charlie Parker puso su mano en mi hombro y me dijo: “Quédate tú”! Y por el resto de los nueve días que se estuvo presentando en el club, toqué con el cada noche.¿Existe una relación entre la cantidad de clubes y el extraordinario desarrollo de la música en aquella época?Por supuesto. Los músicos podían desarrollar su talento, lo que ya no existe hoy en día. Es una de las ventajas que tuvo ese período en la música. En Nueva York, los músicos podían llegar, ser creativos, innovar, expresarse con su talento. Y si fallaban, al día siguiente podían regresar y mejorar lo que habían hecho en la noche anterior. Hoy en día, el músico joven no tiene esa posibilidad.Usted ha grabado con un sinnúmero de grandes jazzistas, pero nunca ha salido de gira con ellos.No, porque una cosa es grabar… Pongamos el ejemplo de un cuarteto, piano, bajo, batería, y el líder que podía ser trompetista o saxofonista. En la grabación, el sello ponía una conga para incrementar el ritmo y darle otro color, o quizás desde un punto de vista comercial, como el sonido del tambor estaba de moda, lo usaban para vender más discos. Pero la realidad de la calle es otra, cuando un músico salía a tocar a distintas partes de Estados Unidos, no había dinero para un quinteto, para el músico “extra” que era el conguero, o sea para mí. En la música afrocaribeña, en la salsa, la conga no es un instrumento de adorno, sino un instrumento imprescindible. Con Tito Rodríguez, con Tito Puente, con muchos músicos latinos grababa y también estaba trabajando en la calle ganándome el pan del día. Por eso, cuando formé mi propio grupo, era obvio que tenía que empezar haciendo un grupo bailable. Y empecé con la Charanga Moderna en 1961.Ha participado en los experimentos de fusión entre música afrocaribeña y soul music, como por ejemplo en la era del boogaloo. Mi idea de la fusión siempre fue cuestión de reconocer que la raíz de nuestra música viene de África, eso hay que reconocerlo y respetarlo. Y como en mi vida jazzística siempre he compartido con músicos negros, porque las figuras mas grandes eran figuras de color... mi sentimiento siempre ha ido hacia esa gente... donde me sentía mas cómodo era con ellos. Al César lo que es del César... ellos fueron los pioneros, los gigantes, y me sentía muy honrado en su compañía. ¿Cómo Usted eligió el formato orquestal de la Charanga Moderna?Lo que hicimos fue combinar el formato de la orquesta charanga con el conjunto, fuimos el primer grupo en Nueva York que combinó violines con trompetas y trombón. En 1967, hice un conjunto solo con trompetas, después le agregué un trombón, también use el trombón con flauta y trompetas. Siempre he sido un poco inquieto, curioso, tratando de buscar nuevas formar de expresar la música, eso viene del jazzista que vive en mi. En la salsa, aunque era música bailable, siempre el sonido cambiaba porque estaba buscando la forma de mantener mi interés personal en la música y de darle un desafío a los músicos para que cada vez algo fresco y nuevo estuviera pasando.Sus LP del inicio de los años 70 como Gran Power, The Message, Que viva la música… llaman la atención porque expresan musicalmente un mensaje social, por sus maravillosas carátulas, y por el recurso a la poesía, me refiero por ejemplo al poema en spanglish de Felipe Luciano impreso en la carátula del LP Que Viva la música.En ese tiempo, nosotros como hispanos estábamos declarando nuestra identidad, nuestra libertad, nuestra herencia, le estábamos enseñando al mundo que nosotros también éramos gente de importancia, con sus valores, y que la música representaba la comunidad. Que viva la música fue un título que cogió importancia, había programas que llevaban ese nombre - hoy en día existe todavía un programa de radio que se llama así – y el LP cogió mucha fama con el público. No me acuerdo exactamente del poema, pero sé que era una cosa impactante sobre la música con un mensaje para la comunidad. Siempre era cuestión de combinar la política con el arte. Hoy en día, los artistas a veces se olvidan que la música puede ser muy importante en cuestiones políticas.En 1973 se rompe su orquesta, parte de los músicos van a crear la Típica 73, y Usted regresa al jazz.En realidad voy por primera vez al jazz como director, antes había compartido como sideman. Aproveché la oportunidad de tener que empezar casi de cero con la banda de salsa, y en ese vacío grabé un disco totalmente distinto a lo que había hecho anteriormente : The other Road/El otro camino, que se refería al camino jazzístico. Casi me tiran una bomba, porque no era lo que el público esperaba. Pero hoy en día, el disco sobrevive… A los músicos les encantaba, ellos me expresaron gratitud porque vieron en él una forma de libertad en la música, una manera de darles mas horizonte para expresarse. Pero el público que quería música bailable no lo aceptó, y pasé un tiempo difícil por eso.Grandes músicos como Artie Webb en la flauta participaron en el LP. ¿Usted había trabajado antes con ellos?Artie Webb llegó una noche y se puso a descargar con la banda, le escuché y le dije: “Si te quieres quedar con nosotros…”. Él dijo que sí y se integró la banda. ¡Así era en aquella época! Hoy en día es muy distinto.Después de tantos LPs que dejaron huella en la historia de la salsa, ¿es el cambio en las condiciones de producción y el ambiente de la música lo que le llevó a crear en 1992 el sexteto de jazz New World Spirit? Exacto. En los primeros años del grupo de jazz, sentí mucha presión, pensaba que quizás estaba equivocado en mi decisión de hacerlo. Hice un concierto en Montreux y me gritaban ¡Salsa! Salsa! Pero el amor por la buena música fue mas fuerte. Entiendo que la gente que había conocido mi vida salsera estuvieran esperando que continuara el mismo camino, aprecio a los que eran fanáticos y me apoyaban cuando estaba en ese género exclusivamente. Pero vino la hora de empezar una nueva vida, una nueva carrera, una nueva forma de expresarme. Entonces, que el público amante de la salsa venga a escuchar mi jazz y vea si puede descubrir otro horizonte musical, y él que le gusta el jazz, que venga también a descubrir un ambiente distinto al ambiente del jazz.¿Porqué actualmente el grupo no lleva mas el nombre de New World Spirit?Cuando empecé con el grupo de jazz, mis músicos originales eran un baterista de Japón, un pianista colombiano, un saxofonista de Brasil, un trompetista puertorriqueño… era una combinación mundial, y pensé: “Aquí hay un nuevo mundo, y si el mundo ideal es un mundo donde todos se pueden unir y vivir en paz, sería un mundo nuevo y un espíritu nuevo”. Entonces puse el nombre de New World Spirit al grupo. Después, pensé que la cuestión no era de darle o no un nombre a la banda, sino que lo mas importante era la música.Después de Ancestral Messages, Portraits in jazz and clave, Hommage to Art Blakey…, Usted sigue explorando sus inspiraciones musicales en Time was – Time is con una gran serenidad.Creo que es el disco que mas refleja mi personalidad y el hecho de haber llegado a un punto de mi vida donde, por bueno o por malo, soy quien soy, soy yo mismo. Drume negrita o Murmullo son números que escuché en mi niñez, en discos que tenía mi mamá, que en ese tiempo eran canciones muy populares, que se habían olvidado a través de los años, pero que siempre se han quedado conmigo. Quise hacerlas en nuestro nuevo estilo jazzístico, pero recordando la raíces de mi niñez. Motherless child fue parte de mi experiencia con músicos y amigos negros del sufrimiento y de racismo que ellos habían pasado; es una canción de iglesia, del sur de Estados Unidos, y habla del sufrir hasta el punto de decir: “A veces me siento como que no tengo madre”. Una parte de los números representan el bebop que descubrí con Dizzy Gillespie e Charlie Parker, son números originales que también son parte de mi ser. Está un número recordando las noches del Palladium, también la canción maravillosa Syrarcuse…Así que creo que este disco en su totalidad es el mas personal, donde me revelo mas íntimamente que en cualquier otro.Me emocioné mucho con Murmullo que he escuchado tanto en mi juventud, pero sin lograr acordarme de quién lo cantaba...(Ray Barreto cantando) “Suave murmullo En el silencioDe mi soledad”¡Es un clásico! Pero no recuerdo el cantante del disco que tenía mi mamá. Drume negrita, recuerdo que lo cantaba Miguelito Valdés, entre muchos otros. Ambos hacen parte de mi vida.Varios números son composiciones de sus músicos, y uno es composición suya junto a Joe Magnarelli.Tengo músicos extraordinarios entre Joe Magnarelli en la trompeta, Myron Walden en el saxofón, Roberto Rodríguez, un muchacho joven de padre cubano, en el piano, el baterista que tiene conmigo ya 8 años, Vince Cherico, que es un genio en la percusión porque entiende cada género de música, sea salsa, rock, jazz, bebop, el lo sabe todo. Así que tenemos una combinación de músicos jóvenes, pero con una profundidad de talento, y al escuchar el disco, ya todo el mundo sabe que son gente de talento genuino.Sin embargo, Usted se presenta a veces todavía en conciertos de salsa.Por supuesto. Yo siempre me he entregado a la música como a un solo mundo, la única clasificación que para mi existe es: música buena y música mala. Hay jazz malo y jazz divino, hay salsa mala y salsa buena. Mi vida es la música buena. Mis héroes siguen siendo Machito, que era y sigue siendo la mejor banda que ha pasado a través de la música bailable, Xavier Cugat, de verdad, de verdad, porque en mi juventud, cuando iba al cine con mi madre, fue el primer latino que vi en un escenario, y decía: “Hay latinos que están triunfando fuera del ghetto donde vivimos nosotros”. Y el actor que mas me gustaba era César Romero, porque era latino. Yo siempre he tenido esa latinidad, el latino Ray Barreto es mas fuerte que nunca, eso es implacable ; pero el jazzista Ray Barreto también es fuerte, y tengo que honrar esas dos vidas que yo vivo y tratar de darle valor a ambas con honestidad, con integridad. Mi salsa siempre fue mezclada de jazz y mi jazz sigue teniendo un color afrocaribeño. Hasta ahora, los jazzistas me comentan que le gusta porque el jazz está envuelto en otro color que ellos aceptan, y los que le gusta la música latina escuchan música que ellos conocen, pero también con otro color. En Time was – Time is, traté de combinar música bailable y jazz, con mucho respeto hacia ambos géneros. El músico siempre está un poco adelantado al público, se expresa y espera que el público se entere de lo que está pasando. Uno sabe que la música designada para la juventud, pop, rap, rock’n’roll o lo que sea, está designada para venderse desde el momento que sale a la calle. Pero esa música de jazz, hay que esperar que crezca, que guste poco a poco, que se entienda poco a poco, se necesita tiempo para darse cuenta de que hay algo bello en ella. Uno tiene que ser paciente.Entrevista realizada por Maya Roy el 26 de Mayo 2005 Ray Barretto

martes, febrero 14, 2006




LICORERA LA ZODIAC

CRA 6 71 B 03 BARRIO GUADUALES

LA RUMBA QUE ZUMBA

EL BARRIO QUE CANTA

lunes, febrero 13, 2006


ADALBERTO ALVAREZ

El son cubano tiene en Adalberto Alvarez a uno de sus auténticos creadores. Sus composiciones han conquistado a los bailadores en varios continentes, no sólo a partir de las interpretaciones realizadas por los dos conjuntos fundados por él. Son 14 y el que dirige desde 1984, el popular Adalberto Alvarez y su Son, sino por las múltiples grabaciones de sus obras hechas por famosas orquestas salseras.Mientras en Puerto Rico el pianista Paco Lucca con su Sonora Ponceña ha difundido "Cuestiones de amor", "Soledad", "Agua a la candela", "El soñador" o "Como te quise yo", llevando al hit parade "El son de Adalberto", no repercutió menos ese número en Nueva York, tocado por la Impacto. A Bayamo en coche, indiscutiblemente el gran éxito inicial del autor a principios de los ochenta, ha incrementado el repertorio, entre otras, de la Charanga Casino, Jean Luis Guerra y la 440, o Willie Chirino. Otros ejecuntantes de sus piezas son El Trabuco mexicano, Roberto Roena, Justo Betancourt, Ismael Quintana, Oscar D'Leon, Louie Ramírez, o Andy Montañez, junto a las simpáticas bulerías de "Fuego bombero" por el grupo Platería de España.Adalberto Avalrez y su son grabó en 1985 el primer L.D. identificado por el nombre de la agrupacíon, con éxitos como "Esperando que vuelva Maria", "El Mal de la hipocresia", "Mi negra se ha vuelto loca", y "Chico quiere que le den candela". Los siguientes LDs, editados anualmente, han sido "El regreso de Maria", con hits como "Bongosero mentiroso", "A mi manera" o "Reflexiones mís", "Sueño con una gitana", títolo de unas de las composiciones más sonadas, así como "Me voy contigo", "Cántalo pero báilalo", este número con letra de Silvio Rodríguez y la placa nombrada "Fin de semana", que reúne composiciones como "Mami te gustó", "Lo que está pasando", "Amor en tiempo de merengue" o "Colgando de un hilito". Además, están los LDs: "Omara con Adalberto" y su "Son y nostalgias", con la bolerista Gina León. Su reciente producción discográfica ya cuenta con nuevos hits, tales como "Y que tu quieres que te den", "Qué te pasa mami" y "Dale como e", este último, de la nombre al disco. Adalberto Alvarez y su Son es artista exclusivo de EMI Capitol.Entre los premios recibidos por Adalberto Alvarez se encuentran, el Disco de Plata de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales de Cuba por su LD Bayamo en coche, obra más popular nacionalmente en 1980; el galardón Crepúsculo Dorado en el Festival de Barquisimeto en 1982, y entre los recientes, el de Mejor Agrupación Extranjera en la XXXI Feria de Cali,
por votación popular en la llamada Capital de la Salsa colombiana, y ocupó el Primer Lugar con su LD Sueño con una gitana en la selección de los diez mejores discos latinoamericanos editados en Japón, hecha por la Musica Magazine de Tokio.Adalberto Alvarez ha actuado en múltiples festivales, como el de Música del Caribe, de Cartagena, Colombia; El 5 de Mayo de San Francisco, California en Estados Unidos; el de La Haya en Holanda; el Internacional de Varadero, Cuba o el de Salsa 1987 en Colonia, Alemania. Y ya sea en centros nocturnos de México, en el Poliedro de Caracas, en los Carnavales de Invierno de Helsinki o en la salsera Cali, sin lugar a dudas, la música de Adalberto y sy Son pone a bailar a todos.
Selecciones de comentarios de la críca y la Prensa
"Adalberto Alvarez, el compositor cubano más grabado en el exterior, en 1985." - Periódico Granma, Cuba
"Adalberto Alvarez y su Son hicieron mover al público sus cinturas en continuos driblings futbolísticos de salón... al son de canciones como 'Mi negra se ha vuelto loca', la cabeza y la memoria se pierden." - Diario 16, España
"Lo último fue todo un concierto. Después de Cheo Feliciano vino Adalberto Alvarez y su nuevo Son. Qué barbaridad! Si estos tipos se fajaron como nunca antes se habia visto de ninguna agrupación en Cali y consideramos que de pronto en el pais. Un Concierto de solos de pailas, trompetas, en fin, acompasados, cadenciosos, expresivos a morir, como descargas, que hicieron delirar a los asistentes y reventar los aplausos a rabiar de emoción." - El Espectador, Colombia
"Podemos asegurar que Adalberto Alvarez y su Son pueden bacer bailar hasta las piedras." - La Jornada México
"... como compositor y orquestador, Adalberto completa una entrega que lo muestra en sus excelencias, las de sus raíces trascendidas, las del músico que llegó para quedarse." - Frank Fernández, Cuba
"De todas maneras, en aras de la alegrís, del mismo prestigio de la feria, que viva la salsa. Eso sí, para la próxima versión de este certamen, que traigan nuevamente a la orquesta de Adalberto Alvarez. La Salsa interpretada por la orquesta de este cubano, la soportan hasta los caleños de la tercera edad que también estuvieron varias noches en la Calle de la Alegría." - Occidente, Colombia
Biography and photo courtesy of Duende Management.
Europe Jazz Network

OSMANY PAREDES
Osmany Paredes nació en la ciudad de Santa Clara, Cuba en 1972. Sus primeros estudios los realizó en la Escuela Vocacional de Arte Olga Alonso, donde a la edad de 8 años comenzó recibir sus primeras instrucciones en lectura musical y piano. Osmany continuó sus estudios musicales en la Escuela Nacional de Música de La Habana donde se graduó en 1991 con altos honores.Paredes ha colaborado con varias de las más prestigiosas orquestas y personalidades de la vida musical cubana, entre ellos la Orquesta América, Bobby Carcassés, la orquesta del maestro Enrique Jorrín, el maestro del bajo Israel Cachao López, Carlos Patato Valdés, Celio González (el flaco Celio), con Amaury Gutiérrez como director musical y pianista, Francisco Fellove Valdés, Susana Harp, el trompetista Alfredo Chocolate Armenteros y la orquesta Cuarenta Grados entre muchos otros. A pesar de su juventud, su prestigio le ha valido para participar en una variedad de festivales en Cuba, Venezuela, México, etc. Se le ha considerado como un embajador de la música cubana en países como Austria y Alemania y actualmente reside en Ciudad de México donde se ha dedicado a crear sus propias composiciones y producciones musicales.Osmany Paredes grabó con el grupo Menduvia, su banda, en Ciudad de México, en 1999, una producción independiente y de excelente calidad. En ese álbum, Osmany Paredes con Menduvia, el pianista grabó cinco de sus composiciones y en ellas recrea sus ideas musicales con una madurez de ejecutante experimentado. En efecto, manifiesta una visión bien definida, profundidad emotiva, de un orden refinado y de una calidad indiscutible.Una conversación con Osmany Paredes (28/4/02)

Osmany Paredes con Menduvia
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Felicitaciones por tu fabuloso debut en la grabación Osmany Paredes con Menduvia. ¿Cuál es el significado del nombre de la banda y cómo se formó?
Él termino Menduvia se deriva de la palabra mendo, termino comúnmente usado en el área del Caribe y es una jerga para designar la palabra sabor. Menduvia se formó en el mes de enero del año 1998, bajo mi dirección musical. Casi siempre tocamos jazz latino, no obstante también hacemos una variedad de géneros como el swing, bossa nova, rumba, cha cha cha, etc.

Influencias

De acuerdo con su biografía, su padre fue la primera influencia musical. ¿Qué otra influencia musical tiene?
Mis principales influencias incluyen a Herbie Hancock, Chucho Valdés, Dizzy Gillespie, Gonzalo Rubalcaba, Emiliano Salvador, Bill Evans, McCoy Tyner, John Coltrane, Oscar Peterson y otros. También considero que estoy tocado por el Filin un movimiento cubano de ideas experimentales y de puesta en escena íntima (la palabra Filin es una representación en español de "Feeling"). El Filin ha sido definido por algunos de sus creadores como un movimiento jazzístico insertado en la música popular cubana -o en otras palabras, música hecha por ejecutantes que conocían y pudieron adaptar los estilos de Lester Young, Art Tatum y de Coleman Hawkins; como también los grandes cantantes y compositores de música tradicional cubana- (aquí cito a: "Cuba, donde la música es caliente " por René López y David Carp).

Emiliano Salvador

Hablando de influencias musicales, al parecer el espíritu de Emiliano Salvador está presente en el estudio de grabación cuando usted lleva a cabo su trabajo.
Justamente le he dedicado el tema El Sonido de Emiliano a Emiliano Salvador. Considero que este gran pianista cubano -lamentablemente desaparecido- realizó muchas contribuciones al jazz latino y a la música en general. En efecto, deseo presentar mis respetos a Emiliano Salvador, debido a que su música ha sido la mayor influencia en mi vida y a mi carrera artística, desde cuando era niño. En mi opinión, el espíritu de Emiliano está presente donde quiera que se toque jazz latino, ya sea en Cuba, el resto de América Latina, Estados Unidos y Europa.

Menduvia

¿Cuales son los principales miembros de la banda?
Los principales miembros de la banda son Osmany Paredes en el piano y la dirección musical, Barbaro Pérez en el bajo, Hilario Bell en la percusión y Reinaldo Pérez en la flauta. Todos los miembros de la banda se graduaron de la Escuela Nacional de Artes (ENA) en La Habana.

El Gran Fellove

¿Cómo es la colaboración que ha establecido con el gran Francisco Fallove Valdés?
OP: A Fellove -primo de Carlos “Patato” Valdés- la critica internacional lo considera como uno de los más grandes cantantes cubanos y compositores de todos los tiempos. Además, a él se le acredita como uno de los fundadores del movimiento filin. Yo he admirado a Fellove desde mi niñez por lo que ha sido un gran honor para mí colaborar con él, aprender de su vasta experiencia y creatividad. Fellove lleva viviendo en México más de treinta años.También es importante destacar que Fellove, fue el primer cantante cubano de su generación en cantar en “scat”, es decir, improvisando con su voz. Su estilo básicamente influenció a cantantes como Guapachá y Bobby Carcassés, los cuales siguieron sus pasos. Mi banda Menduvia, acompaña al Gran Fellove en todas sus presentaciones.

Jazz latino en México

Usted menciona que México cuenta con grandes músicos de jazz latino. Sin embargo, puede ser que carezcan de un carácter distintivo en ese campo. ¿Cómo es recibido el jazz latino en México? ¿Hay un jazz latino en “escena” en México?
Aunque ha sido bien aceptado en México, el movimiento carece de fuerza, además existen pocas bandas que tocan jazz latino. En efecto, muchas bandas hacen jazz rock, jazz pop y swing. Afortunadamente, existe una variedad de conciertos y festivales donde las bandas locales tienen la oportunidad de tocar, foguearse y mostrar su estilo musical.He sido bastante afortunado en compartir esta etapa con muchos de los principales exponentes del jazz latino en México, por ejemplo con el contrabajista Roberto Aymes, con el flautista cubano Ricardo Benítez, con el guitarrista Cristóbal López, el saxofonista Jaco González, el pianista Juan José Calatayud y el percusionista Tino Contreras entre otros.

Listening pleasures

¿Cuales son sus discos preferidos; aquellos que usted escucha en su casa?. Y entre ellos, ¿qué artistas contemporáneos?
En casa yo oigo jazz tradicional: Thelonius Monk, Sonny Rollins, McCoy Tyner, Herbie Hancock y Bill Evans. También me gusta la música brasileña (Ellis Regina, Tom Jobim, Hermeto Pascoal, Egberto Gismonti, Ivan Lins y Djavan). Por otro lado oigo música clásica y por su puesto jazz latino (Paquito D’Rivera, Gonzalo Rubalcaba, Danilo Pérez y otros).Algunos de mis artistas contemporáneos preferidos son: Joey Calderazo, Marcus Roberts, Nicholas Payton y Kenny Garrett.

Futuro inmediato

¿Cuales son sus nuevos proyectos?
Osmany Paredes y Menduvia se estarán presentando en el Festival de Jazz del Orinoco en Venezuela, en Agosto de 2002. Actualmente tocamos los fines de semana en un club en Ciudad de México. Y estoy trabajando en el nuevo material para mi próximo proyecto.
Muchas Gracias.
Thomas Peña15 de mayo, 2002

Nota de los editores

Osmany Paredes está buscando un distribuidor para sus grabaciones y expresa gran interés por visitar a Canadá y Estados Unidos. Quine desee contactar a Osmany puede hacerlo en la siguiente dirección electrónica: osmanyparedes@yahoo.com
La versión original de esta entrevista se puede leer en inglés en Latinjaznet.com







CADAVER EXQUISITO


CADAVER EXQUISITO
EL CADAVER EXQUISITO ERA UN JUEGO DE LOS SURREALISTAS, LOS CUALES CADA ARTISTA HACIA UN DIBUJO , Y OTRO ARTISTA CONTINUABA DIBUJANDO SIN VER EL QUE DIBUJO EL ANTERIOR ARTISTA, PERO ESTE NOMBRE LO ASUME LA BANDA VENEZOLANA, LIDERADA POR ALBERTO VERGARA.
ESTE DISCO ES UNA FIESTA
NO BUSCA EL VIRTUOSISMO DE LAS GRABACIONES EN ESTUDIO SINO LA ESPONTANEIDAD DEL SONIDO EN VIVO. LAS GRANDES ORQUESTAS DE SALSA DE UNA PRIMERA EPOCA TENIA ESA DIVERSION, ESA ESPONTANEIDAD QUE HEMOS QUERIDO REMEMORAR, ESA ERA LA ESENCIA MISMA DE LA SALSA, NUESTRO OIDO SE HA HABITUADO A LAS PRESENTACIONES EN VIVO QUE LA RADIO POPULARIZO CON LA EMOCION DEL PUBLICOY LA CREATIVIDAD DE LOS MUSICOS. LOS ARREGLOS DE ESTE DISCO HAN QUERIDO SUBRAYAR UNA INSTRUMENTACION EN DONDE EL VIBRAFONO APORTA UNA MARCA ESPECIAL, EL SEXTETO DE JOE CUBA, DURANTE LOS ANOS SESENTA , TUVO ESE SONIDO DISTINTIVO, EN ESTOS ARREGLOS LOS EJECUTANTES TIENEN LA OPORTUNIDAD DE DESARROLLAR SUS IDEAS Y ENTRAR EN SINTONIA.
EN LA SALSA LA VOZ ES UN INSTRUMENTO MUY IMPORTANTE POR QUE TRANSMITE LA POESIA QUE LLEGA DIRECTAMENTE DE LA GENTE. HEMOS RESCATADO MUSICA Y LETRAS QUE SON LOS GRANDES APORTES VENEZOLANOS AL GENERO SALSA, COMPOSITORES COMO WILLY GAMBOA, RICARDO QUINTERO Y ALI PRIMERA, ENTRE OTROS.
LA SONORA MATANCERA, EL CONJUNTO LIBRE O HECTOR LAVOE HAN GRABADO TEMAS VENEZOLANOS Y EL MERENGUE CARAQUENO MARCO TODA UNA EPOCA ATRAVES DEL ESTILO DE LAS ORQUESTAS DE LUIS ALFONSO LARRAIN, LOS MELODICOS Y LA BILLO'S, UNA MUSICA QUE NOS MUEVE Y NOS HACE VIVIR


Apartándonos del nombre, podemos decir que Cadaver Exquisito ha estado vivo por casi 15 años; en este trabajo llamado "En vivo desde la Terraza del Ateneo", la banda expresa ampliamente lo que puede hacer tanto para el bailador como para el oyente. El limpio sonido que producen estos talentosos músicos venezolanos nos arrullan lentamente dentro del caribe y al vaivén de Mosaico No 1, Canción Mansa y Prepárate vamos descubriendo la belleza y el valor de estas piezas dentro de nuestra tradición musical.
Hay un par de aditivos en este trabajo que lo hacen recomendable para cualquier oyente. El primero es que la parte vocal de la orquesta reposa en las cuerda de Maigualida Ocaña, cuyo timbre voz y precisión son realmente admirables. El segundo aspecto que consideramos relevante en este trabajo es el papel de los coros. Los coros logran un acople total con la cantante y el resto de la orquesta.
En vivo desde la Terraza del Ateneo, es del año 2000 y esta bajo el sello Obeso pacanins



Introducción2. Mosaico No. 13. Miniatura No. 1 (Ojos Chinos)4. La risa de los locos5. Porque te empeñas6. Canción mansa7. Miniatura No. 2 (El Diablo Suelto)8. A la derecha9. Dueño de mi corazón10. Tíbiri tábara11. Miniatura No. 3 (Vade Jetro)12. El hacha - El gallo13. Luna de peñas altas14. Voy a apagar la luz (Homenaje a Durbin Espinoza)15. Mosaico No. 2 (Mañana es Domingo, La Guayabera)16. Prepárate17. Miniatura No. 418. Toda la rumba
Maigualida Ocaña - Voz, Percusión y CorosOctavio "Nano Grand" Palacios - Voz y CorosRicardo Voloria Arias - Tumbadoras y FlautaJesús "Mandinga" Torres - Bass, Fender Bass y CorosFrancisco "Pacho" Santangello - PianoFilemón Monterola - Timbales, DrumsCarlos Julio "El Oso" Ramírez - Percusión y CorosElio Torres - Bongó y CampanaAlberto Vergara - Vibráfono y CorosMúsicos en "Voy a apagar la luz"Durbin Espinoza - VozRamón Sánchez - TecladosRafael García - BassRicardo Viloria - TumbadorasNano Grand - Maracas

miércoles, febrero 08, 2006


CHUCHO VALDES

Cuba es mi lugar
Jesús "Chucho" Valdés acaba de ganar su cuarto premio Grammy. La ceremonia de entrega se efectuó la víspera en el teatro Kodak, de Hollywood, pero la noticia lo sorprendió en La Habana, porque no obtuvo visa para viajar a Estados Unidos junto a una delegación de 22 músicos cubanos, entre los que se encuentran el vocalista Lázaro Ross, el guitarrista Rey Guerra, el rapero X Alfonso y el grupo de rock Síntesis, todos nominados a tan preciado lauro.
"Estaba grabando en los estudios Abdala y al llegar a casa me recibieron con un ruido tremendo. Pensé que había sucedido algo. Uno de mis hijos me abrazó y me dijo que había ganado el Grammy Latino".
Estas fueron las primeras declaraciones de Chucho Valdés (Quivicán, 1941), en exclusiva para Juventud Rebelde, después de conocer la buena nueva, que le trajo la doble felicidad de que su padre Bebo Valdés, también se alzó con el trofeo, pero en la categoría de Álbum tropical tradicional con El arte del sabor, realizado con Israel López "Cachao" y Carlos "Patato" Valdés.
Respecto a Canciones inéditas, con el que mereció en esta oportunidad el premio al Mejor álbum instrumental pop, es una compilación de 19 temas que dijo haber compuesto durante largo tiempo y que transmiten diferentes estados de ánimo. "De esas creaciones, Amanecer es la que más me gusta", confiesa.
Chucho considera que el disco, producido por la EGREM, es "muy lindo, muy simple, sencillo, minimalista completamente. No hay excesos de muchas notas ni muchos pasajes, pero tiene una profundidad y sobre todo tiene fuertes motivaciones".
Cuando supo recientemente de su nominación para esta nueva edición dijo que era un hombre feliz, ahora que se sabe poseedor del galardón afirma "soy mucho más feliz".
Al referirse a quiénes dedica este resultado, expresó que "a mi profesora de piano Zenaida Romeu, ya fallecida. Fue la persona a la que más le agradezco lo que yo puedo hacer. Y a mi papá Bebo Valdés, por haberme guiado."
En un breve recuento de su vida, Chucho, que terminó hace apenas cuatro días un disco titulado Los clásicos al estilo de Chucho Valdés, manifiesta que "no tengo idea de retornar a la música bailable, fue un período, representó una etapa hermosa, pero ya estoy en otros caminos".
En esa propuesta discográfica aparecen "obras de Chopin, Debussy, Ravel, Lecuona y también mías. Es un solo de piano y no tiene que ver nada con Canciones inéditas. Es otro concepto."
Al recordar lo que significó Irakere puso énfasis en que "es y fue el sueño de mi vida de estudiante de tener un banda donde yo podía escribir las ideas y llevarlas al grupo; fue lograr un timbre nuevo, rescatar ritmos afrocubanos que estaban perdidos, o instrumentos como los batá o los tambores arará que entonces no se usaban mucho".
Y más adelante resaltó que "Irakere fue un grupo grande en el mundo, no en cuba solamente, por el aporte que hizo en las dos vertientes: fue el único que podía tocar música bailable y de concierto a la vez".
Pletórico de alegría ante este nuevo triunfo, el afamado pianista, que clasifica entre los cuatro grandes del globo en su instrumento, afirma que "la salud de la música cubana por el mundo está muy bien, yo pienso que hay un desarrollo grande, pues existe una cantidad de jóvenes y talentos que están ejecutando una labor muy importante que se irá viendo con el tiempo".
Con infinitos sueños por realizar, optimista por naturaleza, opina que la fórmula de sus triunfos está en el "trabajo sin descanso cuando pretendo lograr algo".
Para Chucho, que no le han sobrado propuestas para radicarse fuera de la Isla, hay una máxima "no existe nada más puro que lo que uno tiene. Cuba es mi lugar. De aquí no me iría, porque aquí están mis raíces. Cuba es mi perspectiva de trabajo. Es la fuente que está constantemente produciendo música nueva".
Finalmente puntualizó que su riqueza radica en la "voluntad, la limpieza de sentimientos, la honestidad y el amor en todos los sentidos."
En estos momentos Chucho Valdés anda inmerso en un proyecto "para piano clásico a mi estilo y para orquesta sinfónica. Todo a mi manera.
(Publicado en Juventud Rebelde)

CESAR "PUPY" PEDROSO
El virtuoso del barrio Pogolotti (I)
Luego de tres décadas con Los Van Van, el pianista y compositor César Pedroso dirige su propia agrupación
Por: MARCOS ALFONSOFotos: LUIS TOCA
Si a una persona le encaja el refrán: De casta le viene al galgo, es a César de las Mercedes Pedroso y Fernández, más conocido en el mundo de la música como Pupy. Padre, tíos, abuelo... sabían conjugar notas en el pentagrama.
César Pedroso, Pupy, cuenta de sus avatares por la música popular cubana
El 24 de septiembre de 1946 vio la luz este mulato sonriente, afable, conversador, quien a lo largo de sus 56 años de vida ha sabido captar las vivencias y los avatares del barrio y convertirlos en pegajosa música.
-¿Por qué el chamaco de Pogolotti?
-En realidad no soy de Pogolotti, yo nací en La Timba, otro de los tantos barrios de la capital. Sin embargo, como mis padres tenían que trabajar fui parar a casa de mi abuelo que vivía en ese lugar en el municipio Marianao. Él era músico, flautista. De ahí que mi crianza, desarrollo, todo lo que pude aprender de la calle aconteció allí. Hice un disco titulado De La Timba a Pogolotti, suerte de homenaje a los sitios donde me formé.
Muchos talentos de la música popular cubana surgieron del seno de aquella barriada: Dagoberto González, violinista de la Aragón; Oscar Valdés, actual director del grupo Diákara y excelente percusionista; los Papines...
César Pedroso padre (Nené) era pianista, y "todo lo que más o menos conozco de la música se lo debo a él". Tocó con la Sensación y hasta su fallecimiento lo hizo con Chapottín.
-¿Cómo te inicias en la música?
-En mi casa siempre hubo piano, incluso la gente de la orquesta de Arcaño iban a ensayar allí... Hacían descargas Cheo Marquetti, Abelardo Barroso, Rafael Ortiz, Félix Reina... Con cinco o seis años aprendí con un dedo Inolvidable primavera. A los 12, comencé a estudiar el instrumento en el conservatorio Amadeo Roldán.
"En la secundaria, en el aula de música, había un piano y en el recreo yo empezaba a tocar tumbaítos. Cierto día un compañero de estudios me dijo: ‘Oye Pupy, allá en el pueblo de Santa Fe hay una orquesta en la que andan buscando un pianista’, y a los dos días se me apareció el director y me oyó. Pasé esa primera prueba.
Al concluir el noveno grado padres y abuelos concluyeron: "¡Escoge, o la música o el preuniversitario!" Siguió en el conservatorio. El viejo César Pedroso acudió a apreciar la primera función de la orquesta donde tocaba su benjamín. Al finalizar la actuación sentenció: "Están bien, quien no sirve es el pianista". Aquella lección le demostró a Pupy que era apenas el comienzo.
Con el tiempo y los avances sobre las teclas Nené de vez en cuando lo enviaba a hacer suplencias en diversos grupos, "donde muchas veces no di la talla. Eso me obligó a estudiar duro"
Ingresó en el conjunto Cuba Nueva, bajo la dirección de Fernando Álvarez. Para entonces, ya sustituía a su papá en la Sensación y Chapottín. En junio de 1964, con 22 años, quedó fijo con la orquesta Fascinación.

Cuesta arriba
Una noche, al concluir una presentación en Radio Marianao, se le apareció Elio Revé a buscarlo. Por el camino, el creador del Changüí, le dijo: "Queremos probarte". Al llegar al estudio se sentó al piano y tocó Yo soy el Changüí, y pasó a integrar el Charangón.
Durante una actuación en el centro El recreo. Los bailadores marcan el termómetro del grupo
De Revé, recuerda: "Era una persona formadora, pedagogo por naturaleza. Tenía mucha iniciativa y conceptos muy elevados sobre la organización y la disciplina. Musicalmente siempre estuvimos muy identificados. Él me decía: ‘¡Pupy, coge ahí!’, y tarareaba el tumbao... y montábamos el número. Era un hombre de unos sentimientos muy grandes.
-¿Cómo nacen Los Van Van?
-Por entonces yo era el director musical. Un buen día Revé se apareció con Juan. Él entró con una serie de inquietudes y de aquella época son números como La chica solitaria, El martes... Todo funcionó de maravillas hasta que llegó lo inevitable, la separación, incluso, en momentos donde el Charangón estaba en los primeros planos de la popularidad con números como ¡Qué bolá, qué bolón!; Te lo gastaste todo, Revé...
El nombre surgió mientras laboraban en la limpia de la caña en el central Habana Libre, cerca del poblado de Caimito. Durante un receso en medio del campo donde estaban Formell, Pupy y José Luis Martínez, cantante, Juan sugiere: "Tiene que ser algo que suene fuerte fonéticamente, ¡bang!"...
"Cuando él pronuncia esa última palabra, digo: ‘¿Qué tal Los Van Van?’ Estuvimos de acuerdo."
La primera actividad masiva fue en La Rampa, frente a la fuente del Hotel Nacional. A los cinco meses, el 14 de mayo de 1970, una gira por Francia, Japón y la antigua Unión Soviética. Luegose crearon temas más propicios para los bailadores y Formell le "dio bola franca" a Pupy para componer. Ahí nace El bate de aluminio...
El songo y algo más
Inicialmente Formell lo escribe. "La rítmica se hace en la cáscara de la batería (aro). El piano semeja los golpes de un tambor africano batá. Percutivamente, el ritmo lo perfeccionaron Raúl Cárdenas (Yuro, ya fallecido) en la tumbadora y José Luis Quintana (Changuito) en la batería, cuyo aporte fue fundamental. "En mi caso particular hice un cambio en los tumbaos durante la interpretación pianística. Pero la concepción es de Juan".
-¿Cronistas de lo popular?
-Sin dudas está el genio de Juan Formell. La orquesta en realidad viene a darse a conocer internacionalmente a partir de los años 80. Ahí nacen números como Se acabó, se acabó, la Sandunguera... Se trata de hacer la crónica de la vida y, por qué negarlo, también hice mis aportes.
A la hora de componer, Pupy prefiere la soledad
Aunque César Pedroso no lleva la cuenta tiene en su haber como compositor más de un centenar de números, muchos de los cuales han tenido pegada en la preferencia popular. Canciones tales como: Seis semanas, Azúcar, Después que te casaste, Tranquilo Mota, Fallaste al sacar tú, El buena gente, inspirado en Pedrito Calvo, el cantante sello de Los Van Van, Ya tu campana no suena, Discúlpeme, señora, Cuatro años de ausencia (dedicado a los médicos internacionalistas)... De la última etapa Bombón y caramelo, El negro está cocinando, El yerbero, Temba, tumba y timba.
Para Pupy Van Van fue como una escuela dentro de la enseñanza
total que representa la vida. Él la cursó durante 30 años. Haber laborado junto a Elio Revé, primero, y Juan Formell, después, le sirvieron para aprender a llevar las riendas de una agrupación.
-¿Y Los que Son, Son?
-Llega un momento en la vida donde los hombres deben de probarse. César Pedroso no constituye una excepción. Salvo José Luis Quintana (Changuito) la mayoría de Los que Son, Son está compuesto por músicos jóvenes. "Es como empezar de nuevo".
En apenas nueve meses, sin renunciar a los orígenes, Los que Son, Son, sientan un precedente. "Y no solamente cuando tocamos en alguna plaza tradicional de bailadores". El público corea sus números. Es una labor cohesionada donde están presentes, además, los barrios, "termómetros vivientes de lo popular".

martes, febrero 07, 2006


ALFREDO DE LA FE
2005
Toca en El Congreso de Salsa en Los Angeles, California.Hace gira por Grecia llegando hasta: Giannana, Kreta, Nafpaktos, Athenas entre otras ciudades.Hace gira por Europa tocando en: Bruselas, Italia, Holanda, Francia participa en el Red Sea Jazz Festival en Eilat, Israel.Toca en Tirana, capital de Albania Toca como artista invitado de Israel Lopez (Cachao)Toca en el nuevo CD del grupo Yerbabuena. Toca en el Salsa Cruise como artista invitado del Latin legends band de Larry Harlow.Toca en La Feria de Las Flores en Medellín, Colombia.Toca con ALa Orquesta Filarmónica de Medellín un concierto titulado Alfredo De La Fé Sinfonico e interpretan un vasto repertorio de música Cubana y Colombiana.Graba su nuevo CD titulado Alfredo De La Fé y Fruko (La Llave de Oro) rindiendo un tributo a la Charanga, el cúal saldrá al mercado en Enero del 2006.
2004
Graba con El Gran Combo de Puerto Rico. Viaja a traves de Los estados unidos con su orquesta.Graba su CD de jazz titulado Dancing Jazz y mezcla ritmos latino con ritmos del Medio Oriente.Graba con Jimmy BoschToca con Oscar D´ LeonHace gira por Europa e Israel.Toca con Larry Harlow y Latin Legends Band.Graba con la Cha Cha Chá All Stars.Viaja a Grecia para una gira por el país.
2003
Participa en el Sydney Jazz Festival en Australia.Graba con Celia Cruz.Hace gira por Europa.Toca en Martinica y Guadalupe con su orquesta de New York.Toca en el Madison Square Garden con la Fania All Stars.Participa en el tributo a Celia Cruz brindado por la cadena Telemundo en Miami.Toca en La feria de Cali en Colombia.
2002
Graba un CD de Pop Latino. Viaja por Portugal con su orquesta. Hace gira europea con Celia, la New York Salsa All Stars y su orquesta. Toca en Montreal, Canada como artista invitado de Fodé Kouyaté en el festival Nuits de Africa. Regresa a New York y toca con diferentes artistas de salsa a traves de los Estados Unidos Forma su orquesta en New York.
2001
Participa en el evento de fama mundial Pavarotti and Friends para los niños de Afghanistan junto a Celia Cruz. Hace gira europea con su orquesta y acompaña a Celia Cruz como director musical. Crea la New York Salsa All Stars con José Alberto (El Canario), Giovanni Hidalgo, Dave Valentin, Jimmy Bosch and his band y viaja por Europa con ese grupo.
2000
Graba un CD titulado "LATITUDES" que salió al mercado en Junio bajo el sello Ryko Latino. Acompaña con su orquesta a Celia Cruz en " El Baile de la Rosa " evento de gran importancia a nivel mundial que realiza cada año la fundación Grace Kelley y es auspiciado por el Principado de Monaco. Viaja a Cancún, Mexico con Oscar D'León, José Alberto "El Canario" y Millie Puente.
1999
Hace gira con su grupo participando en Festivales como: Roskilde en Dinamarca, Roots en Holanda, La Defense Jazz Festival en Paris,Istambul Festival en Turquia, Sfinks en Belgica, Euro Disney en Paris. Se reencuentra con Eddie Palmieri para su gira europea y participa como artista invitado con Israel Lopez ( Cachao ), Willie Colón, Ruben Blades, Celia Cruz y José Alberto ( El Canario ). Acompaña con su orquesta a Cheo Feliciano en su gira europea.
1998
Toca, con su grupo, en algunos de los mas importantes Festivales de Europa. Forma parte de Larry Harlow y Las Leyendas Latinas.
1997
Graba con la "Fania All Stars" y " Papo Lucca y La Cuban Jazz All Stars" en La Habana Cuba en el mes de Enero. Co produce " La Banda Sinfonica Nacional junto al maestro Francisco Zumaqué en Febrero. Hace gira nacional con " El Gran Combo de Puerto Rico, Larry Harlow, Ismael Miranda y Junior Gonzalez en Abril. Firma con el sello Sony Music en el mismo mes.
1996
Es contratado por Ralph Mercado y Jerry Massuci para formar parte de " Las Estrellas de Fania ". Recibe ofertas para grabar con los sellos "Fania", "R M M" y "MP". Realiza la música para el seriado " Otra en Mí ".
1995
Hace gira europea participando en los festivales de Jazz mas importantes de este verano como el Newport Jazz Festival, Montreaux Jazz Festival, Umbria Jazz, The Hague Jazz Festival, Nice Jazz entre otros. Participa en Fest in Bahia en Brazil. Participa en la Promoton de Panamá. Hace la música para la serie " Oro ".
1994
Realiza una gira por Europa en Febrero visitando esta vez Alemania, Francia e italia y obteniendo un exito rotundo a nivel de television, radio, prensa y conciertos. En Marzo visita Venezuela, Martinica, Guadalupe y Cayenne. En el mes de Noviembre regresa a Europa y realiza presentaciones en Suiza, Francia Alemania, Italia y Slovenia en la antigua Yugoslavia llevando su inconfundible ritmo y mostrando que sigue siendo una de las primeras estrellas de la salsa mundial. Hace la música y participa como actor en la telenovela " Mambo ".
1993
Graba "Con toda la salsa Alfredo De La Fé" considerado su mejor trabajo hasta el momento y con los éxitos "Historia de dos salseros", "Excelente amante" y otros temas que se ubican en los mercados de Suramérica, Estados Unidos y Europa. Viaja a Ecuador para representar a Colombia en "La Teletón" para niños pobres.
1992
Obtiene la nacionalidad colombiana y es seleccionado por la presidencia de la república para representar a Colombia en "Expo 92" Feria Internacional en Sevilla España. Graba el volumen dos de los violines de Alfredo De La Fé titulado: "Sentir de Cuba".
1991
Hace gira por Europa tocando en Ginebra, Paris y Roma donde se reúne con Eddie Palmieri. Lanza el disco "Salsa y Charanga" con los éxitos: "Tendrás que llorar" y "América Cantemos" canción hecha para celebrar el quinto centenario del descubrimiento de América. Ese mismo año participa como músico y actor en la tevenovela mas popular que se ha hecho en Colombia "AZUCAR".
1990
Firma con el sello Fuentes y graba 2 L.P: "Salsa" y "Los violines de Alfredo De La Fé" disco de Música instrumental con lo mejor del repertorio cubano.
1988
Graba "Bailando en el trópico" con los éxitos "Acuyuyé" y "El Nueva York de Colombia" dedicado a Medellin.
1985
Graba "Alfredo De La Fé Vallenato" donde se destaca con grandes estrellas de ese género.
1984
Graba un disco titulado "Made in Colombia" con éxitos como "La botija de abuelito" y "Te necesito".
1983
Es contratado para tocar por 3 semanas en Colombia y decide quedarse a vivir en ese hermoso país.
1982
Forma su propia agrupación y graba el disco "Triunfo" el cual ocupó el segundo lugar en ventas en Europa y Latinoamérica. De ese disco se destacaron los éxitos "Somos los reyes del mundo" y "Óyelo tocar".
1981
Graba dos discos: "Para África con amor" y "Alfredo De La Fé y la charanga 1980".
1980
Es nombrado director musical del Tito Puente's Latin Jazz Ensemble y viaja por 40 países de Europa, Asia, África y América Latina. Participa en los primeros festivales de jazz en el mundo.
1979
Graba su primer L.P titulado "Alfredo" y nominado para tres premios Grammy. El tema "Hot to trot" del mismo L.P figuró en las listas de los primeros 50 de Estados Unidos. Toca con artistas de jazz como lo son Dizzy Gillespie, Chick Corea, Larry Coriel, etc. Forma parte de la "Sar All Stars" y produce para este sello 42 discos de larga duración para artistas como Roberto Torres, Papaito, Henry Fiol, Charanga 76, etc.
1977
Regresa a Nueva York y empieza a tocar en la Típica 73, la mejor orquesta que tuvo la salsa en esa época.
1976
Viaja a la ciudad de San Francisco para formar parte de la agrupación de Santana.
1972
Entra a formar parte de la orquesta de Eddie Palmieri y se vuelve el primer violinista solista en una orquesta de salsa. En ese mismo año agrega la eléctronica a su violín.
1966
Toca en la orquesta de José Fajardo (el mejor flautista de salsa y música cubana en el mundo) cambiando su rumbo clásico por el de la salsa.De ahí su trayectoria asciende a través de grandes estrellas de este género como son: Celia Cruz (su madrina), Cheo Feliciano, Hector Lavoe, La Fania All Stars, Rubén Blades, Ismael Miranda, Willie Colón, entre otras.
1965
Se traslada a Nueva York, donde tocó los conciertos de Mendelssohn y Tchaikosvski en Carnegie Hall y eso lo hace merecedor a otra beca en Julliard Arts de la misma ciudad. Ese mismo año entra a la orquesta del Metropolitan Opera.
1954
Alfredo De La Fé nació en Cuba el 6 de Febrero, descendiente de músicos que llevaron su mismo nombre. Empezó sus estudios a los siete años en el conservatorio Amadeo Roldán de la Habana. Dos años mas tarde, gana una beca para estudiar en el conservatorio de Varsovia en Polonia.

miércoles, enero 18, 2006


La Música Latina y la Mundialización



Por:
Vicente Ulive-Schnell
ulive@free.fr
Doctorando en Filosofía,
Universidad de París VIII, Francia
http://www.geocities.com/krisisirk

Actualmente, la mundialización es una realidad de la cual no podemos escapar, así como una característica fundamental para la comprensión de nuestros tiempos. No obstante, a pesar de que la “mundialización” sea un factor central para las reflexiones en torno a nuestro presente y posible futuro, nosotros creemos que esta mundialización puede tomar diferentes formas y modalidades. De esta manera, nuestro propósito será el análisis del fenómeno de la música latina y su explosión durante los últimos años, para intentar lanzar algunas líneas de reflexión que nos permitan interrogar el actual modelo de mundialización y así pensar algunas alternativas.

Empecemos por la definición de cinco elementos centrales para la comprensión misma de la palabra “mundialización”[1]. En primer lugar, podemos constatar que la mundialización es un fenómeno económico de envergadura. En este sentido, los polos económicos de los distintos países se desplazan hacia los capitales internacionales, apoyados en los “mergers” (fusiones) entre empresas y la centralización de la producción alrededor de conglomerados que presentan cada vez más campos de acción: una compañía disquera se convierte en una empresa que produce películas, juegos de video, programas de computación y hasta teléfonos celulares. Ello conduce a la segunda característica: la estrategia económica, construida sobre la lógica de mercado y un principio de producción basado en el capital intelectual. Los valores de una empresa no son estimados sobre los activos reales que ella posee (fábricas, mano de obra, capacidad de producción, etc.) como la antigua I.B.M., sino sobre la base de un potencial virtual de explotación, como en el caso de Microsoft (cabe destacar que ésta última cotiza sus acciones mucho más caras que la I.B.M., aunque posea un capital real mucho menor)[2]. En ese sentido, llegamos a la tercera característica: la aceleración de la investigación tecnológica. Esta toma un lugar primordial, tanto en la lógica de mercado como en la estrategia económica. Existe una búsqueda, cada vez más acelerada, de tecnologías de punta e innovaciones que permiten a los conglomerados mantenerse competitivos. El cuarto factor es evidentemente político, asistimos a una disolución de los Estados-Naciones a favor de una regulación mercantil de las sociedades que deja más espacio de acción a los capitales internacionales en los diferentes países. Finalmente, podríamos nombrar el puesto cada vez más importante otorgado a un modelo de consumo. Este se erige como el nuevo estilo de vida al cual los diferentes actores sociales deben adaptarse, motorizando una dinámica social particular basada en dicho principio.

Según los expertos, el modelo de mundialización caracterizado por los cinco elementos antes mencionados implica o implicará una uniformización de la cultura, es decir, un intercambio cultural (puesto que desaparecen los Estados-Naciones) que nos conducirá a un modelo cultural mundial, respetando, por supuesto, las diferentes cadencias de cada país. Dicho de otra manera, aunque no haya demasiadas manifestaciones distintas, cada región o país adoptará una expresión de la cultura globalizada: el hip-hop/rap se extiende por todo el globo pero toma una sazón particular relativa a cada país (hip-hop norteamericano, hip-hop latinoamericano, hip-hop francés, árabe, etc.).

Ahora bien, sin querer cerrar la discusión o presentar una evaluación categórica sobre la mundialización y la cultura, quisiéramos proponer un análisis sobre la forma en la cual la música latina ha sido integrada al nuevo sistema cultural mundializado.

Primeros pasos de la Salsa

En primer lugar, debemos precisar ciertos conceptos. Por música latina vamos a entender las expresiones musicales que explotaron desde los años sesenta hasta los años ochenta bajo el nombre de Salsa. Este concepto suscita todavía una fuerte polémica, especialmente cuando intentamos definirlo. “Salsa”, como término musical, no presenta límites palpables. Estamos enfrentados a dos tesis opuestas. La primera supone que la palabra “Salsa” fue inventada en los años sesenta en los Estados Unidos para agrupar un conjunto de ritmos difíciles de distinguir entre ellos, más que todo de origen cubano (Son, Danzón, Guajira, Mambo, etc.). Los músicos y escritores que sostienen este punto de vista no vacilan en explicar que la Salsa no es más que una maniobra política para aislar la producción musical de la Isla de Cuba después de la revolución castrista intentando apropiarse de esta manera de los ritmos autóctonos cubanos. Salsa : una mezcla informe de ritmos y colores musicales.

Por otro lado, encontramos la tesis filológica. Según éste punto de vista, la palabra “Salsa” aparece por primera vez en un programa de radio venezolano en 1966 (hora de la salsa, el sabor y el bembé) al igual que el primer disco data de la misma fecha (Federico y su combo, “llegó la salsa”). Se supone entonces que la palabra fue utilizada un poco más adelante para definir el “sonido de Nueva York” expuesto por una plétora de músicos latinos que se agruparían más tarde en torno al sello Fania Records. El salsólogo Cesar Miguel Rondón, por ejemplo, describe un modelo definido en la construcción musical de los años 60-70 y sostiene que debe separase la Salsa como movimiento específico newyorkino de cualquier otra cosa.

En lo que a nosotros respecta, más que tomar una postura por encima de la otra, quisiéramos centrarnos en una característica particular de la “Salsa” (poco importa cómo se entienda el concepto) para así pasar a nuestro análisis. Podemos afirmar entonces, que la Salsa como expresión musical siempre estuvo caracterizada por el espíritu subversivo que la definía. Si nos centramos en la explosión salsera de los años sesenta, por ejemplo, sería bastante ingenuo negar el aspecto de exclusión que reflejaba esta música. Estamos hablando de un movimiento periférico, marcado por un circuito de bares que presentaba a los distintos grupos (circuito cuchifrito), donde el público, totalmente latino, seguía a los grupos en su experimentación musical. Por “experimentación musical” queremos decir que la formación central de las bandas era muy diversa: sección percusiva variada, preeminencia del piano, diferentes selecciones rítmicas según el caso, etc. Es por ello que el verdadero “boom” de la Salsa será dado por la fundación de la disquera Fania Records, proyecto musical que buscaba reunir los diferentes talentos dispersos en las tarimas de la Gran Manzana. Por supuesto que el primer disco del sello es “Cañonazos”, de Johnny Pacheco, quien adopta una formación cubana de conjunto (siguiendo el estilo de La Sonora Matancera), sustituyendo su flauta por los timbales y sus dos violinistas por dos trompetistas. Luego viene la firma de los artistas que todos conocemos: Pete ‘El Conde’ Rodríguez, Bobby Valentín, Larry Harlow, Ismael Riviera, Ismael Miranda, etc. Cabe señalar que en esta época el intercambio musical entre los Estados Unidos y Cuba estaba prácticamente agotado, debido a las tensiones políticas entre ambos países. Ello conduce al agotamiento de las fórmulas anteriormente empleadas, especialmente el sonido cubano de la orquesta de Larry Harlow e Ismael Miranda, y el final de la época del “Mambo”, que ya había cansado al público de la Gran Manzana. El nuevo público, los Nuyoricans (puertorriqueños basados a Nueva York) pedía un sonido diferente con el cual pudiese identificarse.

El giro subversivo: La Salsa Nuyorican

Asistimos entonces, a la aparición de la Salsa Nuyorican o Nuyoriqueña. El actor principal de este movimiento es sin duda Willie Colón, quien se convertirá en el artista más exitoso de Fania Records gracias a su imagen de Bad Boy Gangster. La calidad musical de su orquesta es innegable, ya que a lo largo de su discografía Wille Colón logró integrar una plétora de ejecutantes prodigiosos: Yomo Toro, Milton Cardona, Lewis Kahn, Héctor Lavoe, Rubén Blades, etc. En este sentido, podemos subrayar la aproximación de Colón y sus colegas como una de las expresiones auténticas de un grupo étnico en particular, la de los inmigrantes puertorriqueños. No sólo a nivel de letra, donde la intervención del poeta Tite Curet Alonso se vuelve fundamental, sino a nivel de sonido, donde la utilización de trombones reventados y la fusión musical de diferentes ritmos hace gala de un compositor en constante evolución. Willie Colón experimentará a lo largo de su carrera con corrientes tan distintas como la Bomba, la Plena, el Boogaloo, los ritmos brasileños e incluso el Rock and Roll.

Durante esta época se produce también el enriquecimiento de las letras en las canciones de Salsa, que intentan sobrepasar los límites establecidos por la herencia cubana de letras bailables para convertirse en voces que ventilaban ciertas problemáticas sociales. Ya hemos mencionado a Tite Curet Alonso, cuyos versos fueron interpretados por los mayores exponentes del género (Maelo, Lavoe y Blades, entre otros) y de quien sólo conseguimos un paralelo en la música cubana de la época en Sindo Garay o Nicolás Guillén, valga decir, la nueva trova, inoculada por el bloqueo cultural. Sin embargo, en Nueva York las canciones de Curet Alonso despertaban fuertes polémicas de la parte de los críticos, quienes acusaban a la Salsa de ser un género de mal gusto, chabacano y vulgar. La oposición se centraba directamente sobre las letras subversivas de Curet Alonso, donde se aludía a un Cristo negro (El Nazareno), se presentaban odas al alcohol y la marijuana (Pasé la noche fumando) y se recordaban historias de explotación durante la época de la esclavitud (Plantación adentro).

Presenciamos entonces un intento de desestabilización de la Salsa, un movimiento anti-salsero que buscaba descalificar y marginar el género musical. Sin embargo, en los años setenta surge la radicalización de la corriente salsera al ligarla indisociablemente con el quehacer político en la llamada “Salsa conciencia” de Rubén Blades y Willie Colón. En esta aproximación, se llama a una recuperación crítica de la Historia de la América Latina dándole una lectura teleológica al pasado e invocando la unidad continental. Paradójicamente, el disco “Siembra” romperá todos los records de venta (más de 70 millones de discos vendidos hasta el año 2000) y dará paso a la obra multifacética de Blades, que se extiende hasta la actualidad.

Amparados en el “boom” de ventas innegable que había producido la Salsa, los años ochenta presentarán una expansión y difusión del movimiento por toda la América Latina. Sin embargo, asistimos también a un cambio en la lógica de producción musical: menos búsqueda de ritmos y expresiones, menos fusión-experimentación, la aparición de campañas publicitarias gigantescas para promocionar los discos y el desplazamiento de la producción musical de las manos de los artistas a las manos de los productores. Este modelo no hará sino afianzarse y profundizarse, por lo cual al llegar a los años noventa, el giro económico que había dado la Salsa no le permitirá mantenerse dentro de la lógica contestataria que, a fin de cuentas, había sido su proposición inicial y su razón de ser.

Salsa y mundialización

Cuando el mundo se introduce en un sistema global regido por un modelo de consumo sin discriminación alguna del objeto a consumir, la conservación de las características constitutivas de los valores de cada sociedad se vuelve cada vez más difícil de mantener. Cada elemento que forma parte de la realidad se transforma en un ícono susceptible de ser mercadeado, vendido e intercambiado. El valor preeminente parece ser el potencial de venta o de marketing de los objetos, ya sean valores concretos (carros, computadoras, etc.) o bienes culturales (expresiones locales, etc.), ahora reificados e introducidos en el sistema con el impulso de la publicidad. Asistimos entonces, a un giro icónico de la realidad, donde cada intercambio se fundamenta en la cosificación de un elemento que debe ser evaluado en base a su potencial económico.

En ese sentido, no queremos condenar la mundialización, todo lo contrario. Quisiéramos establecer ciertas diferencias para afirmar que la cultura no puede ser equiparada a un valor de cambio cualquiera, dicho de otra manera, que la cultura no debe ser vendida como si se tratase de la última innovación en telefonía celular, abierta a la competencia en el mercado. Es por ello que creemos que la Salsa presenta un ejemplo digno de discusión, donde podremos ver la pérdida que sobreviene a los productos culturales cuando se sumergen sin discriminación alguna en la lógica del mercado.

Siguiendo esta línea de discusión, hay varios puntos que podemos resaltar en lo que respecta a la música Salsa. Primero, tenemos por supuesto la evidente fusión de las empresas disqueras productoras de discos y su nuevo estatuto transnacional. Ello implica que las decisiones de producción musical se desplazan, cada vez más, hacia los dirigentes y los administradores, es decir, aquellos que poseen el capital económico. Ahora bien, con todo el respeto que le tenemos a ese tipo de personas, debemos decir que las nuevas relaciones establecidas con los grupos musicales se basan en cuestiones de inversión-ganancia, a pesar de que algunos productores y dirigentes tengan un gusto musical muy refinado. De allí que veamos la existencia de algunos productores que “poseen” diferentes grupos, a veces grupos de estilos musicales totalmente opuestos. No es de extrañar entonces, que muchos grupos prefieran editar sus discos con disqueras independientes, sellos pequeños que no pueden garantizar sino una pequeña cantidad de discos y una distribución muy reducida, contando a veces con escasa o ninguna publicidad para promocionar al grupo. Constatamos también la concentración de producción musical de las disqueras en un puñado de productores, compositores y músicos de sesión quienes uniformizan el producto y garantizan el éxito comercial: todo parece tomar el mismo sonido, la misma cadencia, la misma fórmula.

En el ámbito salsero actual, esta relación ha tomado un giro casi caricaturesco. Vemos la aparición de grupos de Salsa “pop”: tres, cuatro o cinco jóvenes que lanzan algunos versos esterilizados por encima de un “sampling” hecho por teclado y computadora y reforzado, en el mejor de los casos, con algunos músicos de sesión al momento de grabar. Evidentmente, una Big Band de Salsa al estilo de La Perfecta de Eddie Palmieri o la Orquesta Harlow sería demasiado caro para producir, mucho más si se quiere contratar músicos de envergadura y se les exige que produzcan, que creen, en vez de atenerse a leer la partitura en el estudio. Es por ello que la Salsa, al momento de exportarse con el “boom” Buena Vista (la película de Wim Wenders, que despertó la curiosidad de los Europeos por nuestra música), sufría una gran pérdida de sentido originario. Podemos subrayar cuatro elementos característicos de la Salsa de los años noventa: (A) Economía en la contratación de músicos y compositores, con una preferencia por los menos ‘conflictivos’. Esto decreta una uniformización de sonido, con poca inclinación hacia la exploración y la innovación. (B) Importancia central dada a la imagen de los cantantes, y una publicidad que gira alrededor de lo estético. El gusto se desplaza desde la calidad musical hacia el potencial de marketing de los cantantes. (C) Utilización muy reducida del derecho de autor. Explotación del repertorio existente o compuesto por un músico en particular, en lugar del respeto a las ideas del artista. La música pertenece cada vez menos a los artistas. (D) Esterilización de las letras, de las composiciones y de los colores musicales, es decir, convergencia cada vez más acentuada sobre una música aséptica que no refleja ningún conflicto social o político[3].

Conclusiones: La Salsa mundializada

Creemos que existen suficientes evidencia para afirmar que hay una gran desubstancialización de la Salsa como expresión de una voz particular al momento de mundializarse y exportarse. Parece que el fenómeno mundializante, al centrarse sobre los aspectos antes mencionados (modelo de consumo, cultura de mercado, etc.) no puede abarcar los aspectos más interesantes de las culturas populares al tratar de apropiarse de ellas. La reificación icónica que está al centro del movimiento mundializador no pudo hacer una traducción completa entre nuestra música y su valor de cambio. Esta traducción soslayó el carácter constitutivo de la Salsa, su voz como representación particular de una etnia en el concierto mundial. Ello produce como consecuencia una migración de la población que se identificaba con la Salsa hacia otras formas de expresión que les parecen más acordes a su situación, más representativas de sus inquietudes y mejor respuesta a su forma de ver la vida. El crecimiento del movimiento Hip-Hop en América Latina es una de las evidencias de dicha migración: una nueva tendencia dado el fracaso de la Salsa.

Sin embargo, a riesgo de quedar como unos nostálgicos, no podemos dejar de sentir algún tipo de pérdida al ver un ritmo y una forma de expresión que nos marcó durante más de 20 años reducido a un producto banal de exportación. Es por ello que creemos que la Salsa puede servir a la intelección del fenómeno de mundialización y a la reflexión alrededor de la forma que queremos que ésta tome.

Otra mundialización posible
La mundialización es una tendencia global ineluctable. Sería ingenuo tratar de oponerse a un orden que se nos viene encima y que ha aportado muchos aspectos positivos a la vida humana. En este sentido, quisiéramos utilizar el análisis que hemos esquizado sobre la base de la música Salsa para permitirnos pensar qué tipo de mundialización deseamos construir, en vez de condenar de manera lapidaria todo tipo de mundialización.

El fenómeno mundializante es inevitable, sí, pero puede tomar diferentes formas. Si bien aceptamos humildemente la realidad que se nos presenta, ello no significa que hayamos firmado un cheque en blanco a todos los artífices de la mundialización. Lo que queremos decir, a fin de cuentas, es que la cultura no puede ser mundializable, ello significa sellar su acta de defunción. La Salsa no es una víctima de la mundialización, es sólo un ejemplo que debemos utilizar como síntoma de lo que puede pasar. Aunque apoyemos la apertura de las economías y el intercambio, creemos que si los Estados-Naciones no crean sistemas de apoyo y estimulación de sus entidades culturales, el futuro nos traerá la triste realidad de tener que importar todo tipo de expresión cultural. Tendremos las fábricas de discos, para editar los discos de los artistas globalizados, las galerías de arte, para exponer las pinturas foráneas, las editoriales, para producir libros de escritores extranjeros.

Para concluir, creemos que la pregunta debe centrarse sobre la importancia de un debate en estos tiempos pragmáticos de mundialización. En un mundo marcado por la aceleración del tiempo, símbolo de mejoría técnica y económica, y la lógica de mercado, donde todo posee valor de cambio comercial, el principio mismo de un debate debe ser reivindicado, so pena de hipotecar todo tipo de pensamiento. Pensar es una acción que no hace sino perder el tiempo. Esta es la razón por la cual, en esta época, es nuestra responsabilidad mantener abierto el espacio para el debate, la crítica y el pensamiento.

“Salsa”: Industria cultural de la globalización.

Por:
Jorge Negretti Depablos
Doctorando en etnología Universidad de París V - Sorbona
negretti_76@hotmail.com


Las líneas a continuación pretenden argumentar una serie de observaciones y comentarios dirigida al artículo titulado Música Latina y Mundialización, publicado en esta misma edición de LÉXICOS, bajo la impecable pluma del colega y amigo Vicente Ulive Schnell. Dado que lo esencial de su razonamiento se apoya en las conclusiones de la profesora y radiolocutora venezolana Lil Rodríguez (trazadas en su libro “Bailando en la casa del trompo”), mis comentarios valdrían también para ella, aunque de manera indirecta.

Antes de cualquier ejercicio crítico, me permito introducir un par de preámbulos que, creo, pueden estimular y enriquecer el esfuerzo por reflexionar sobre una de las manifestaciones musicales más contundentes del Caribe y de Latinoamérica: La salsa. Siento, además, que las críticas deben mostrar también sus aristas positivas y no concentrarse exclusivamente en la negación y/o negatividad, so pena de sucumbir más temprano que tarde.

El primer preámbulo es de carácter más bien solidario, aún cuando fundamentado en el acuerdo y la necesidad de una perspectiva comprensiva de lo aquí analizado. Aplaudo toda tentativa de reunir ideas en torno al estudio de la salsa como fenómeno social y cultural de la contemporaneidad. La música, sea catalogada como culta o popular, antigua o moderna, es de hecho un elemento innegable e indisociable de la vida del ser humano. Es una forma específica de lenguaje y como tal constituye un vector de simbolismo antropológico. Como producto y a la vez como productora de sentido, la música ostenta entonces una plaza central en el análisis de lo social y/o cultural.

Luego, a un nivel si se quiere más socio-etnológico, iniciativas como este artículo no sólo quedan plenamente justificadas sino que se muestran como necesarias puesto que forman parte de la auto-compresión o reflexividad crítica de las comunidades. Quiero decir: De nuestras comunidades de lenguaje, al menos de aquellas que me pertenecen. Puesto de otro modo: No es sino construyendo lenguaje que podremos comprender y operar sobre los lenguajes de nuestra cotidianidad. Desde los aportes del Interaccionismo Simbólico y la Escuela de Chicago, transitando por la Etnometodología hasta llegar al Socioconstruccionismo, los Cultural Studies y el pensamiento posmoderno, la doble necesidad (política y epistemológica) de privilegiar los dominios de la doxa como fuente de análisis y como motor de desmontaje crítico no ha hecho sino reclamar una conciencia reflexiva que, hasta casi mediados de siglo XX, estaba reservada al ámbito filosófico.



La paradoja de la globalización

Con nuestro segundo preámbulo entramos de lleno al terreno propiamente dicho. Los cinco elementos constitutivos de la globalización expuestos por Ulive Schnell pueden sintetizarse bajo una dinámica simple. La misma consiste en una paradoja, la cual resume lo siguiente: La globalización implica, a la vez, un movimiento de implosión y explosión. Previendo cualquier gesto de sorpresa por parte del lector, me explicaré de inmediato. De ahora en adelante, el uso de las comillas, fuera de las referencias debidamente indicadas, estará destinado a las citas de Ulive Schnell (U.S).

La implosión económica, marcada por la concentración (que no “centralización”) de los grandes capitales transnacionales marcha a la par de una implosión comunicativa producto de la fusión entre lo local y lo global: Las vastas dimensiones del mundo se contraen en la ‘aldea’ global. Un tercer comportamiento completa el movimiento implosivo y es de orden simbólico: La esfera del sentido se hace terreno fértil para la globalización en la medida en que los contenidos de alto valor simbólico son privatizados y conjugados a una lógica ultraliberal de mercado. La aldea deviene supermercado global.

La quintaesencia de esta triple implosión se halla en las llamadas industrias culturales: Musicales, cinematográficas, televisuales, etc., sector clave de la poderosísima economía de servicios o economía terciaria. Según cifras de la UNESCO[1], el volumen de negocios que correspondía a los cincuenta primeros capitales mediáticos en 1997 será concentrado, apenas cuatro años más tarde, por los primeros siete, de los cuales el 50% proviene en su totalidad de los Estados Unidos. Grandes inversiones significan grandes innovaciones, la desmaterialización de los bienes da paso a los servicios de alta tecnología telecomunicativa lo que, consecuencia natural, deslocaliza el consumo: Disfrutar de los viejos éxitos de la ‘salsa brava’, comprimidos en formato MP3 de mi computadora portátil, una noche de invierno parisino, no puede sino consumarse y consumirse on line.

Pasemos a la segunda mitad de la paradoja: La explosión que implica la globalización. ¿Explosión de qué? Explosión de tendencias, de estilos, de géneros, de criterios, de creencias, de tradiciones, de manifestaciones micro-comunitarias, de visiones de mundo. En una frase: Explosión de la cultura como matriz incontrolable de lenguajes. La metáfora no sólo debe comprenderse como concepto cuantitativo, connotando la multiplicación y diversidad inéditas de los contenidos culturales. Mucho más que el crecimiento desproporcionado de la oferta, lo realmente genuino de la globalización es su consecuencia cualitativa: La desintegración de una visión unitaria del mundo, de la historia, de la sociedad, pero fundamentalmente desintegración de una visión unitaria de la cultura.[2] La transparencia de la identidad, su inocencia (o malicia) etnocéntrica, entra en crisis por vía de su exposición a escala planetaria: ¿Somos idénticos a quién?

El mundo, al hacerse objeto sensible, casi palpable, por cuenta de la implosión, o si preferimos, integración virtual, no hace sino mostrar cuan culturalmente atomizados y exóticos nos resultan todos esos otros co-habitantes de la aldea. Es justo decir que dicha alteridad, irreductible, nos es cada día más explícita y accesible. ¿Por qué? Porque ella representa el capital simbólico de las industrias culturales: El respeto a la llamada diversidad cultural no es sino la coartada operativa del liberalismo de mercado, que haya en aquella su materia prima, aunque a costa de una pérdida simbólica sensible y con ella un aplanamiento de la alteridad implicada. Es precisamente allí donde la salsa, como género de la industria musical, le repica los cueros a la globalización. Y viceversa. Encuentro entonces necesario debatir sobre ciertas ideas en torno a ellas, la salsa y la globalización, que desde mi punto de vista se entienden de lo mejor. O sea, bailan pega’o...


¿Qué tiene que ver la salsa con la globalización?

A mi modo de ver, el fenómeno salsa no sólo tiene que ver sino que encarna, desde su nacimiento, la paradoja implosiva-explosiva de la globalización. Veamos: Se trata de un lenguaje, en principio, micro-local; con sus particularismos, sus referentes y sus personajes; con su exotismo de barrio, posteriormente reproducido como canon estilístico, a medio camino entre el kitsch y el folklore. Precisemos también que la coyuntura de este fenómeno viene ligada fundamentalmente a dos grandes campos psicosociológicos: Lo urbano y la inmigración. La ruda desigualdad de las grandes ciudades sumada a la gestación de una comunidad de extranjeros en Nueva York, en su mayoría antillanos, gesta un caldo (¡o salsa!) de cultivo que vendrá a amalgamar las más diversas vertientes musicales: Del son a la bomba, del danzón al jazz de dance-halls. Ya de entrada, resulta lógico reparar el ‘spanglish’ como lengua de expresión de estos primeros balbuceos que luego reclamaron voz propia.

En su devenir y evolución, esta voz adopta un nombre para hacerse capital simbólico de la industria musical norteamericana, sector clave junto a Hollywood de la economía noratlántica de posguerra y objeto esencial de los acuerdos de libre cambio: G.A.T.T y G.A.T.S, embriones de la posterior O.M.C.[3] El nacimiento de Fania y de Tico Records, igualmente de capital norteamericano, no ocurre sino luego de la ya larga trayectoria que llevaban majors como United Artists y Atlantic Records. Estos sellos discográficos, si bien no manejaban el concepto ‘salsa’, marcaron muchas de sus influencias con el boogaloo, el bolero, el mambo y el jazz afrolatino, de la mano de Ray Barretto, Mongo Santamaría, Joe Cuba, los dos Titos (Puente y Rodríguez), así como el propio Dizzy Gillespie. Cuando ‘manos duras’ Barretto firma con Fania, este contaría ya con seis trabajos discográficos bajo la producción ejecutiva de una de las dos grandes compañías antes mencionadas.[4] Es también importante señalar que dichas compañías, junto a otras cinco más, todas norteamericanas, fueron pioneras de la entonces insipiente economía multinacional de convergencia, característica de la globalización: Cine, música y televisión en manos de una misma casa matriz o major, que no sólo maneja el contenido difundido sino que también monopoliza la producción de las tecnologías para su difusión.


Ese capital simbólico de sangre mestiza se hace entonces género y se le bautiza como salsa. He allí la operación que transforma toda la riqueza social y cultural de una expresión musical en movimiento o mejor, de un lenguaje en evolución, con el fin de fijar una etiqueta comercial. Digamos pues, para ser justos, que la relación fue simbiótica: No pudo haber ‘salsa’ sin la tutela de una industria que la estandarizara, pero a la vez luce más que disparatado afirmar que la salsa fue un ‘invento’ de la industria cultural norteamericana.

Como todo servicio, más no invento, de una industria cultural, la salsa es presa de su propia ambivalencia: Por un lado reclama su carácter único de manifestación local, por otro, es también un objeto/producto de soportes industrializados. Eterno doble compromiso entre la originalidad de la creación, su “poder de testimonio histórico”, y la reproducción técnica que aleja a aquella de su contexto genuino, como bien lo expusiera Walter Benjamín[5], filósofo alemán que nunca cayó en la gracia divina de escuchar a Celia Cruz.


La reproducción técnica de la música divorcia la creación (estandarizada en discos, cassettes, compactos, MP3, etc.) de todo origen singular y tradicional, exportándolo a prácticamente todos los rincones del planeta. Ahora bien, nuestra hipótesis sobre la salsa invierte esta lógica: No es sino a partir de la producción industrial, dentro de un contexto urbano, que la tradición y el folklore se recrean, recuperando así el concepto ‘salsa’ como género legendario y, más aún, originario del Caribe y la América Latina.

Esta hipótesis no se asimila completamente a la noción, un tanto apocalíptica, de ‘simulación’ propuesta por Jean Baudrillard[6]. Según el polémico sociólogo, la producción industrial aniquila la dinámica creadora en la medida en que el valor simbólico del producto (en este caso de la música) se desvanece en un juego de referencias, o “simulacros”, que no obedecen a un referente real (cultura específica, ideología, tradición) sino a la indiferencia operativa de una cadena de montaje. Nuestras discrepancias con este diagnóstico se sostienen de lo dicho anteriormente: La salsa es el resultado de una simbiosis y como tal, acercándonos mucho más al análisis propuesto por Edgar Morin[7], resume una dialéctica entre creación y producción. Más que simulación, la especificidad de la salsa es cuestión de hibridación.



La globalización no tiene la culpa...

Pasemos ahora a las críticas puntuales de algunas líneas en el artículo de U.S. Para ellos citaremos cada punto y haremos el comentario correspondiente.


1) “(la salsa de los años noventa se caracterizará por una) ...economía en la contratación de músicos y compositores, con una preferencia por los menos ‘conflictivos’. Esto decreta una uniformización de sonido, con poca inclinación hacia la exploración y la innovación.”


Esto es relativamente cierto. Lo que no dice U.S es que, justamente, la salsa tout court no es sino una operación de economía de músicos y compositores. No todo vale en los géneros musicales y Fania Records (negocio al fin) siempre fue en busca de los hits, de los tubazos seguros. Similar a los inicios del Rock n’Roll y del Jazz, la economía de compositores de la salsa se erigió en una verdadera mafia que agrupó a los más ‘infalibles’, reservando en muchas ocasiones el conocimiento público de sus nombres, por ser considerado de valor estratégico. De ahí el sinnúmero de piezas que ostentan el famoso ‘D en D’, acrónimo de ‘Derechos en Depósito’, o el igualmente especulador ‘D.R’: ‘Derechos reservados’.

La coyuntura de aquel momento (años sesenta) dio a la crudeza del barrio una plaza central y es ahí donde el tono desfachatado e insolente de un Héctor Lavoe seduce masas. Pero si hubo alguna vez conflicto nunca fue, en general, en contra de la estandarización sonora de la salsa. Además, la exploración e innovación en aquellos días siempre estuvo a cargo de una vanguardia, quien se vio, dicho sea de paso, duramente criticada: El atrevimiento de un Larry Harlow, de un Eddie Palmieri o de un Willie Colón no abundaba en el mundo de la salsa.


Ahora bien, hay que preguntarse hasta qué punto la salsa es susceptible de experimentación porque, si de salsa hablamos, al césar lo que es del césar. No se puede invocar un género como se invoca a un autor: El género tiene límites, el autor no. Palmieri puede meter lo que le venga en gana a una pieza, la salsa en cambio no aguanta todo, como quedó demostrado en los intentos fallidos de americanización de la Fania All Stars a finales de los ‘70, ridículos y perniciosos por demás. ¿Es exclusivo de los años ‘90 una relativa uniformización sonora del género? No. ¿Es menos conflictiva la salsa hoy en día? Conflictiva contra qué, es mi pregunta...


2) “(la salsa de los años noventa se caracterizará por una) ...importancia central dada a la imagen de los cantantes, y una publicidad que gira alrededor de lo estético. El gusto se desplaza desde la calidad musical hacia el potencial de marketing de los cantantes.”

Desde su nacimiento, la salsa ha sido cuestión de imagen, es un hecho innegable. Como todo género de la industria musical, la salsa cuenta con su panteón de héroes, todos ellos legendarios. Esto no quita que parte importante de sus leyendas se haya construido en torno a la teatralidad, a la imagen y a la espectacularidad de estos personajes. No en vano al cantante se le dio en la salsa, desde el principio, un rol principal. A diferencia del latin Jazz, del mambo o del boogaloo, la salsa es una música que le da importancia central a una letra y en ese sentido siempre desarrolla una temática. Cosa genial puesto que no sólo el contenido del mensaje importa sino la forma en que se expresa: Improvisación, ‘montuneo’, timbre de voz, jerga, mañas, ocurrencias, etc. La figura del cantante es entonces central en la salsa, elemento difícilmente no explotable para los fines de la imagen y para toda la parafernalia del espectáculo.

Recordemos que esos famosos circuitos en Nueva York de los años ‘50 y ‘60 (pre-historia inmediata de la salsa) eran primordialmente circuitos de baile y espectáculo, siguiendo la línea de los Dance-Halls. Las llamadas ‘descargas’ en donde afloraba la improvisación frenética y la innovación era, para la época, un asunto entre músicos. En cambio, en primer plano, los grandes maestros siempre ostentaban los mejores cantantes, los más idóneos para dar espectáculo. Es el caso de Héctor Lavoe (con su look salido de un bar de ficheras), de Ismael Miranda (el niño bonito, malandro, pero bonito), de Cheo Feliciano (el del feeling y la inspiración), de Pete Rodríguez (el conde de la salsa), etc. Ni hablar de verdaderos show-men como Roberto Roena (con sus coreografías casi-acrobáticas), Oscar D’ León (haciendo de su contrabajo una pareja de baile) o la antes mencionada reina de la salsa, Celia Cruz (con sus vestuarios y peinados multifacéticos, alternados casi a diario).

Pero volviendo a nuestra hipótesis, la salsa de los años ‘60 y ‘70 explotó en sus contenidos una imagen nostálgica del Caribe, sobre todo de las antiguas sociedades tradicionales, esencialmente rurales. Este imaginario del inmigrante exportó a Nueva York todo un patrimonio simbólico para fusionarlo a través de realidades urbanas muy distintas a aquellas legendarias apologías afrocaribeñas del ‘monte’, de Borinquen y su raza Jíbara, del lamento en tiempos de la colonia, del caudillo latinoamericano, del conuco y del ‘cucurucho de maní’. Esta invención de la tradición no luce ni más ni menos iconológica que la erotización de la salsa en los ‘80 o que su juvenilización en los ‘90. Oído: La estética de estas tres décadas difiere brutalmente pero siempre, siempre, en la salsa hubo un gancho seductor. Ahora bien, quién decide qué es más legítimo entre decir ‘vámonos pa’l monte’, ‘devórame otra vez’ o ‘una fan enamorada’, es un pseudo-problema que U.S parece querer defender y resolver. Lo que resulta, a nuestros ojos, una trampa sin salida.



3) “ (la salsa de los años noventa se caracterizará por una) utilización muy reducida del derecho de autor. Explotación del repertorio existente o compuesto por un músico en particular, en lugar del respeto a las ideas del artista. La música pertenece cada vez menos a los artistas.”


No todo el género contará con intérpretes y compositores de pacotilla en los ‘90. Más allá de esta simple evidencia, la mayoría de las estrellas de Fania nunca estuvo compuesta por autores: Ni Lavoe, ni Quintana, ni Maelo, ni Conde Rodríguez, ni (Adalberto) Santiago, ni (Celia) Cruz, ni Feliciano, etc., eran compositores. Detrás de ellos, cierto, estaban sus maestros de orquesta. Sin embargo, son conocidísimas las quejas de estos últimos frente a las presiones ejecutivas de Fania, lo que me lleva a pensar que este sello disquero tuvo en aquellos tiempos una política comercial mucho más brutal que la que hoy en día manejan las grandes majors. ¿Por qué? Consecuencia directa de la globalización: Las industrias culturales piensan hoy en día mucho menos en el concepto ‘masa’ que en la hiper-diversificación de consumidores. Las majors de hoy en día se ramifican, adoptando una progresiva (anti)filosofía de individualismo y de sincretismo. Esto permite a su vez una mayor flexibilidad puesto que el consumo a la medida predomina y hay cancha para todos los estilos, hasta para los proyectos musicales más innovadores (de los nuevos el que más me gusta es el rap afrocubano de los Orishas, por ejemplo, aunque periférico de la salsa).

Creo por ello que, en los días del Boom de la salsa, echarle mano al viejo pero rentable repertorio cubano (bajo una estética ‘añeja’) era una práctica mucho más habitual de lo que es hoy en día. Oscar D’ León cantaba en los ‘70 la vieja ‘Mata Siguaraya’, casi en lengua Yoruba, mientras que en los ‘90 se paseaba por temas mucho más coherentes con su día a día. Rubén Blades abriría las puertas de su carrera obedeciendo la vieja fórmula del ‘Canto Abacuá’ y ‘Ban Ban Quere’, separándose a la vuelta de la esquina y reclamando espacio para su genialidad de compositor. No son entonces tan exageradas las críticas de músicos cubanos como Arturo Sandoval y Juan Formell en torno a la mediocridad que experimentó la salsa en sus días de auge.[8] La mal disimulada impronta (o fotocopia ‘D.R’) afro-cubana en los días de la ‘salsa brava’ es de un populismo y un mercantilismo evidentes. No es nuevo, ni tampoco atribuible a la globalización, el hecho de que la “salsa” le haya dejado de pertenecer a sus autores.




4) “ (la salsa de los años noventa se caracterizará por una) esterilización de las letras, de las composiciones y de los colores musicales, es decir, convergencia cada vez más acentuada sobre una música aséptica que no refleja ningún conflicto social o político.”


¿Qué letra puede ser estéril? ¿Estéril en términos de cuáles criterios? Ninguna expresión musical, entiéndase bien, ninguna, puede ser estéril. No existe lenguaje aséptico, ni esterilidad musical, ni socio-semiótica nula, ni mucho menos estética vacía. Ni nada de esto es tampoco producto de la globalización, ¡todo lo contrario! La globalización representaría en todo caso un relativo descontrol de flujos de información de todo tipo: Científica, social, política, comercial y, hacemos énfasis, cultural.

El error de la acusación, creemos, consiste en reproducir, cual fotocopia, el mismo elitismo denunciado por U.S al respecto de la mentalidad pequeño-burguesa latinoamericana, quien juzgó siempre a la salsa, bajo los imperativos de una estética idealista, como expresión ‘bárbara’ y de mal gusto. Y es que U.S es aún más radical por cuanto utiliza nada menos que el calificativo “aséptico”, o sea neutro, nulo, vacío. Al menos decir ‘niche’ significaba algo para los detractores aburguesados de la salsa, ¡“asepsia” es no significar nada!

No puede juzgarse in vitro a ningún género musical, independientemente de sus protagonistas, quienes al fin y al cabo son los que le dan un sentido cultural propiamente dicho. De lo contrario, el analista se convierte en ‘salsólogo’ de biblioteca. La salsa, como toda expresión cultural, constituye un fenómeno, quiere decir que acontece y se reproduce dentro de una comunidad de músicos, de autores, de melómanos, de bailadores, de críticos, de entusiastas, de estudiosos y, quiéralo U.S o no, de sus empresarios. No es sino a partir de la dimensión valorativa inherente a este contexto social que puede esbozarse el análisis de la salsa como texto estético-cultural.

A modo de paréntesis: Creo necesario insistir en que la salsa es y nació como un producto de la industria cultural, cosa que no la doblega necesariamente a su mercenariato. Su naturaleza híbrida luce mucho más sutil y ambigua que el maniqueísmo que opone o asimila el autor al empresariado o viceversa.

Luego, la globalización nunca ha “desubstancializado” la salsa, por la sencilla razón de que esta nunca constituyó una realidad trascendental. Hablar de sustancia es remitirse a un origen mítico, a un grado cero socio-histórico y musical que no existe. Al insistir en lo contrario caemos en la misma falacia de decir que la Salsa nació en África y creció en Nueva York, tal y como lo asevera el documental de la Fania llamado ‘Salsa’, dirigido por Leon Gast y narrado por Gerardo Rivera, mejor conocido en el mundo de los talk-shows como ‘Geraldo’.[9] La tendencia en este tipo de análisis es reificar el género musical y convertirlo en una entidad abstracta, alejada de sus procesos de intercambio y evolución.



El llamado es entonces a hacer de todo examen estético un ejercicio ético que se esfuerce en comprender el texto (en este caso la “salsa”) como parte de un contexto complejo, siempre dinámico, heterogéneo e irregular. En este sentido, toda metodología macro-sociológica, antropológica o simplemente especulativa debe apoyarse en el abordaje micro-etnológico, en los estudios detallados de recepción local, en el trabajo de campo. ‘Pensar global y actuar local’ representa hoy en día un imperativo metodológico para la comprensión a fondo de las consecuencias culturales que conlleva la globalización.


Salsa... salsa... “salsa”...

El proceso de desmitificación del género podría hacerse por escalas: De la Salsa (con mayúsculas), a la salsa (en minúsculas), a la “salsa” (entre comillas). Primero, hay que suprimir esa Salsa como sentido puro e independiente de su componente social, es decir, relacional, y de sus respectivas transformaciones. Así nos deslastramos del pseudo-problema de su ‘origen’: La salsa no es sino una reinterpretación contextualizada de diversos componentes musicales que, a su vez, constituyen antiguas reinterpretaciones híbridas, venidas de numerosos aires culturales (moros, europeos, africanos, etc.).

La cuestión del origen unívoco de la salsa es de un misticismo teleológico poco conveniente, como lo puede aseverar cualquier etnomusicólogo. Hablar del Son o de Cuba, de la Bomba o de Borinquen, no significa hablar desde estas realidades en un plano atemporal, significa reinterpretarlas dentro una realidad distinta, en este caso la de los nuyoricans, los exilados cubanos, los quisqueyanos, etc. Qué mejor documento para comprobarlo que aquella melancólica pieza de William Anthony Colón Román (alias Willie Colón) “Volar a Puerto Rico”, en la que esboza desde su Bronx natal, la fantasía de un Borinquen soñado con los colores del imaginario nuyoricano...

Pienso que el nuevo contexto planteado por la globalización y la conciencia planetaria que esto conlleva, no puede sino multiplicar exponencialmente los fenómenos de hibridación cultural, de inter-textualidad y de nuevos flirteos acústico-imaginarios, sin por ello gestar una “reificación icónica” apuntada por U.S.

Segundo, la salsa (reducida ya a minúsculas) debe también (re)pensarse como género y esto nos lleva directamente a la problemática en torno a sus límites. Múltiples son las complicaciones para catalogar genéricamente algo que, por su naturaleza misma de actividad creadora, se mueve constantemente. Piénsese en el caso caleidoscópico del Jazz. En este sentido, es siempre válido sospechar de las grandes y omnímodas etiquetas por la sencilla razón de que limitan la expresión de sus autores. El paralelismo entre el cine de autor y el cine de género pudiera ser ejemplar al respecto. Es por ello que, si bien al césar lo que es del césar, no es menos cierto que la libertad creativa de los individuos depasa ampliamente los límites rígidos de un género, aunque no siempre es así y esto, que yo sepa, nunca le ha molestado a nadie: La salsa enlatada continúa, como continúan el cine de acción, de comedia o de suspenso. Sin embargo, hablar salsa de autor y salsa de género es un recurso a abandonar más temprano que tarde.

La salsa siempre ha sido “salsa”, o salsa entre comillas. Toda la vida ha contado con sus profetas y con sus desmentidores más agudos. Luce más fácil y menos rígido contextualizar el término, pensarlo desde una indexicalidad local. Así, nos pertenece a todos y no le pertenece a nadie. El que yo no pueda soportar la “salsa” de Cali, o la “salsa” de gancho adolescente, no implica que mi versión de “salsa” (romántica, conflictiva, emancipatoria, ‘brava’) sea la única válida. La globalización lo único que ha hecho es poner en la palestra a todas aquellas que se pretenden “salsa”, ni más ni menos. Esto no implica, para evitar todo relativismo radical, firmar un cheque en blanco. Al contrario: Cada versión de “salsa” gana autonomía, carácter y especificidad al ser contrastada con todas las demás. No puede haber idea de lo clásico sin su contrario, como tampoco puede haber una sola versión o experiencia unívoca de un fenómeno tan vasto como lo es la “salsa”.




Replanteando el debate: De lo que la globalización SÍ tiene la culpa.

Creo finalmente que no es allí en donde reside el problema de la globalización que intenta plantear U.S. No se trata de la apropiación comercial de lo popular, o del asalto a los particularismos de una “etnia” (¡quisiera saber cuál es esa “etnia” de la salsa a la que se refiere U.S!). La caricaturización de vocación mercantil existe, eso siempre estuvo claro, pero al dilatarse el mercado, todos y cada uno de los sub-géneros más duros, groseros y conflictivos de la salsa salen a flote. Igualmente, el despliegue tecnológico, propio de la globalización, no ha hecho sino confundir lo ‘añejo’ con lo ‘global’ en dispositivos musicales como el sampler, por ejemplo[10]. La intertextualidad del sampling no es sino un elemento estético de patrones globales y locales a la vez. Internet, MP3, los bancos de datos virtuales prácticamente infinitos, televisión por cable, etc., nunca han ignorado la tradición de la “salsa”, todo lo contrario, la han recreado.

La problemática no es entonces en torno a los contenidos. En ese sentido no es una problemática ideológica, ni mucho menos etnocida. A diferencia del medio ambiente, que adolece de reales y serios problemas en torno a su bio-diversidad, la diversidad e innovación musical nunca han estado más fuera de peligro. La domesticación progresiva de las tecnologías musicales constituye un verdadero semillero de posibilidades para la creación de nuevas tendencias y recreación de las más antiguas tradiciones. Caso ejemplar: Actualmente la gran competencia de la “salsa” no es la música de nuevos intérpretes ni de nuevas caras, ¡es el puñado de viejitos del Buena Vista Social Club! Sólo las mentalidades más reaccionarias verían esto como un simple y puro producto de laboratorio comercial, como un síntoma de pérdida de sentido de la música latina en el “concierto mundial” de la globalización.



El nudo del problema, pienso, está en la paradoja de la globalización que he intentado exponer: La explosión cultural que se da a costa de una implosión económica, concentrando las ganancias, el desarrollo y el bienestar en un conglomerado de capitales transnacionales. Así, la diversidad cultural y su expansión planetaria marcha a la par de una creciente asimetría económica entre los países. Paradoja que degenera en cinismo cuando las grandes potencias de la globalización exigen jugar limpio a sus ‘socios tercermundistas’. Las rondas de la O.M.C, la tutela vigilante del Banco Mundial, los acuerdos multilaterales de libre cambio, no hacen sino perpetuar la paradoja y darle cuerpo jurídico: País que no acepte las desigualdades de la globalización, país sancionado. País sancionado que revire, país que corta sus lazos con la globalización, país condenado al atraso.


La pobreza, la miseria y el hambre, esos hijos del ‘Pablo Pueblo’ de Rubén Blades son los verdaderos enemigos, desubstancializadores de la creatividad y de lo que pasa en las calles del Caribe y el mundo entero. Si bien estas condiciones de marginalidad han sido motivo de expresión de la salsa, el agotamiento por inanición descarta toda inspiración posible. Ley de vida: El hambre da para componer... ¡hasta que te mata! Y, personalmente, dudo que todos los compositores de la salsa sean unos estoicos dispuestos a inmolarse en el fuego purificador de la filantropía. Creo que fue Brecht quien dijo que, antes del teatro, estaba el estómago. Sólo la salud y el bienestar de los pueblos permiten la continuidad de su evolución socio-cultural y, sobre todo, les brinda una mayor facultad creativa frente a los imperativos del beneficio mercantil. Quizá me equivoque y las mejores “salsas”, las más legítimas, se encuentren en los guettos más miserables del continente. Si así fuera el caso, ¿cuánto tiempo podrán sobrevivir sus futuras generaciones? Al ritmo de la implosión económica actual, no creo que mucho.


Dicho esto, nadie puede negar que la salsa, como fenómeno cultural urbano, implica industrialización y estandarización. Desde el simple hecho de su reproducción técnica, la música pasa por su mercantilización sin por ello alienarse o vaciarse de sentido. Malas noticias para U.S: La Salsa mítica y originaria, libre de toda tecnología, valor de cambio y/o circulación multinacional nunca existió. Pero he ahí también el hecho fundamental para toda crítica de la globalización: Todos y cada uno de los países pueden y tienen el derecho de desarrollar una industria musical autónoma que pueda competir con los productos venidos del exterior. Hay que replantear la problemática y llegar al fondo del conflicto: Es la idea de un intercambio justo y la preservación de un mínimo de economías locales lo que está en juego, más no la pérdida o corrupción de la diversidad cultural.

Recursos como las barreras arancelarias, la regulación de cuotas de difusión audiovisual y la creación de instancias públicas de cine, música y televisión ilustran la lucha estratégica entre los productores de los países más modestos (todavía amparados por el modelo del Estado-nación) y los grandes capitales transnacionales (sin país ni compromiso social). No se trata de una lucha entre ideologías ni, en este caso, de salsas bravas de la tradición contra salsas blandas de la globalización. Es la lucha por determinar cómo, cuándo y quiénes obtendrán el mercado de todos, absolutamente todos los tipos de salsas.

***

Pienso que la música latina, bagaje cultural que va mucho más allá de la “salsa”, vive con la globalización una situación muy interesante. Pero si el precio a pagar consiste en la exacerbación de la miseria de sus pueblos a merced de una recolonización económica, tarde o temprano, los grandes núcleos de poder financiero entrarán, ellos mismos, en decadencia. La pérdida de la diversidad, de la innovación y de la creatividad es la peor arma contra toda industria cultural, esto es bien sabido por los estrategas. Más allá de ello, la globalización debe plantearse como proyecto social y económicamente sustentable, he allí el debate que atañe a la música, a la salsa, pero también a todas las esferas de la expresión y evolución cultural del planeta.